Una persona tóxica se caracteriza por ser manipuladora, envidiosa y dictadora, lo que es nocivo para la salud emocional de quien le rodea
Así como existen relaciones tóxicas, hay amistades y familiares que lo son. Este tipo de personas nos hacen daño emocionalmente, explica la terapeuta de familia, pareja y sexual, Jessica Valdez.
“Una persona tóxica se identifica como alguien que roba energía, que drena y agota. Es incapaz de apreciar; experta en encontrar defectos y, en vez de construir, destruye”, dice.
Además, este tipo de persona, según Valdez, se queja de manera constante, tiene un discurso pesimista y negativo. Generalmente, se centra en el problema y no en la solución. No se alegra por los demás, sino que busca las carencias, defectos y fallos del otro para resaltarlos. Por igual, asume el rol de víctima y busca ser centro de atención para que otros asuman sus responsabilidades. Incluso, en ocasiones, “nos percatamos de que son tóxicas cuando comenzamos a evitar su compañía y eludimos hablar de lo que pensamos sobre sus acciones para no caer en un conflicto”.
Otras cualidades
De acuerdo con la especialista en el tema, la persona tóxica no vive en armonía, está insatisfecha con su vida, vive sufriendo y es incapaz de admitirlo y, mucho menos, de reconocer sus propias carencias y errores. “Es insegura, controladora, que desea imponer su voluntad; egoísta, tiene baja autoestima, es poco empática y proyecta todas sus carencias en el otro. Cree que poniendo el foco en los demás no se verán sus propias miserias”, indica.
¿Qué hacer cuando reconocemos una persona tóxica?
Lo primero sería hablar con la persona sobre sus actitudes y sobre cómo esta situación está afectando la relación de amistad, para lograr que recapacite y cambie. Si no lo hace, para la psicóloga lo más sano es tomar distancia y/o retirarse para no terminar como él o ella, pues en definitiva, la toxicidad puede llegar a contaminarnos. De modo que debemos reducir el contacto a lo más mínimo.
“Cuando el comportamiento no es tolerable y nos lastima debemos alejarnos de esa persona aunque al principio nos duela. Poner límites es importante para frenar las conductas que nos desagradan. Cuando sientes que una relación te roba tu paz y no te aporta es momento de cuidarte tomando distancia”, manifiesta.
Perfiles

Valdez señala que existen varios perfiles para identificar una persona tóxica, entre los que están:
El envidioso. Es la persona que desea lo que los demás tienen o consiguen.
El dictador. Es aquel que por ser muy inseguro, necesita controlar al otro para cobrar valor y sentirse poderoso.
El manipulador. Es el que genera culpa en el otro cuando se siente atacado o cuando debe enfrentar alguna situación que no es de su agrado. A esta persona le toca aprender a expresar sus emociones y comunicar lo que siente.
