Astrid Díaz explica síntomas digestivos afectan a gran parte de la población y muchas veces no se tratan a tiempo
Los síntomas gastrointestinales son mucho más frecuentes de lo que se cree, expresó a elCaribe la médico general Astrid Díaz, durante un encuentro sobre salud digestiva y lanzamiento de Iberoflora e Iberogast de Bayer. “Casi el 85 % de la población puede tener síntomas digestivos,” afirmó.
Dentro de esos hay diferentes, algunos que afectan el órgano: una gastritis, una diarrea que puede ser infecciosa. En el caso de algunos trastornos que son gastrointestinales-funcionales, el estómago y los intestinos presentan síntomas que las causas pueden ser el estrés, un proceso infeccioso, la toma de antibióticos, la ansiedad y la mala alimentación, que son factores que pueden hacer que la función del estómago o del intestino se vea comprometida.
Señales
Los síntomas varían según la zona afectada. “A nivel digestivo, si estuviéramos hablando de una dispepsia funcional, pueden presentarse gases, distensión abdominal, espasmos, flatulencias, dolor abdominal, dolor epigástrico o en la boca del estómago. Y a nivel intestinal,es común experimentar dolor abdominal, episodios de diarrea y episodios de estreñimiento, y algunas veces, también calambres o espasmos a nivel intestinal, en el abdomen, o un poco más abajo”, puntualizó la médico general.
Los grupos más vulnerables
En cuanto a los grupos más vulnerables, Díaz explicó que 1 de cada 3 personas adultas experimentan síntomas gastrointestinales funcionales como síndrome de intestino irritable y dispepsia funcional. “Las mujeres son más propensas que los hombres. Mientras que los niños, a partir de los 9 años de edad, pueden empezar a presentar estos trastornos”, resaltó.
La mayoría no consulta ni trata correctamente este mal, lo que prolonga el malestar y genera gastos innecesarios. De hecho, muchas personas tardan hasta 3 años en consultar por síntomas digestivos, afectando su calidad de vida (estudio de IQVIA).
Para prevenir o mejorar la salud digestiva, la especialista recomendó una alimentación equilibrada, evitando ciertos alimentos que pueden empeorar los síntomas en casos de síndrome de intestino irritable o dispepsia funcional, como “harinas, algunos granos, alimentos crudos y lactosa”. Además, resaltó la importancia de hacer ejercicio, manejar el estrés y la ansiedad, y evitar el uso indiscriminado de antibióticos, ya que pueden provocar trastornos en la flora intestinal o microbiota, aseguró Díaz.
Dos medicamentos, una nueva categoría terapéutica
Durante el encuentro se destacó que Iberogast ofrece una solución líquida, natural y multisíntoma, con más de 15 estudios que respaldan su efectividad.
- Está presente en más de 42 países y es recomendado por profesionales de salud en Europa desde hace más de 60 años.
- Ha tratado a más de 100 millones de personas en el mundo.
- Iberoflora Niños e Iberogast representan una nueva categoría para Bayer en la región: salud digestiva basada en ciencia, naturaleza y sostenibilidad.
- Son soluciones pensadas para reducir el uso innecesario de fármacos agresivos, prevenir recaídas y mejorar calidad de vida.
- Sin necesidad de receta.
- El estrés es un detonante frecuente de molestias digestivas. Estas soluciones ayudan a recuperar el equilibrio sin recurrir a tratamientos agresivos.
Los niños y la diarrea: un problema muy frecuente
La diarrea aguda es responsable de aproximadamente el 15 % de las muertes anuales en niños menores de cinco años en países en desarrollo (OMS/UNICEF, GAPPD) .
•Además del malestar inmediato, la diarrea puede provocar ausentismo escolar recurrente y afectar la rutina familiar.
•La salud gastrointestinal en la infancia es clave para un desarrollo físico y cognitivo adecuado, por lo que atenderla oportunamente contribuye al bienestar integral del niño.
•La mayoría de los casos de diarrea tiene origen viral, pero se siguen tratando con antibióticos, afectando la microbiota intestinal.
•El probiótico LGG, presente en Iberoflora Niños, reduce la duración de la diarrea hasta en 24 horas, según metaanálisis clínico (Horvath et al., 2011).
