A Miguel y Adriano, mi adiós

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 1.- La humanidad entera ha pasado un año  sumamente difícil. El 2020 se ha presentado desde su inicio totalmente dificultoso;  ha transcurrido en lo absoluto revesado; llegó para mantener  a todo el globo terráqueo  inquieto, lleno de complejidades, de incidentes en incidentes, con percances por todas partes.

2.- En lo que va del 2020,  no hay una colectividad que no haya sido anímicamente afectada. La aflicción se ha colocado por encima de la alegría, y la molestia siempre ha estado ahí, día a día, conjuntamente con lo  que nos motiva malestar, angustia y nada de paz.

3.-  Diciembre, un mes que siempre  esperamos con júbilo, ha hecho acto  de presencia  con pesadumbre, llevando pena, exhibiendo la parte fea de la depresión, la tristeza; creándonos un vacío,  profundo abatimiento. En fin, un año luctuoso.

4.- Además del recrudecimiento de la pandemia, las dominicanas y los dominicanos hemos sentido la entrada de diciembre de 2020, con  lamentos por el fallecimiento de ciudadanas y ciudadanos distinguidos, admirados y altamente valorados  por su correcto proceder en el curso de su existencia en el medio social en el cual les correspondió desarrollar sus actividades.

5.- En un santiamén, en un abrir y cerrar de ojos,  dejaron de existir Miguel Lama Mitre y Adriano Miguel Tejada, cada uno hizo significativos  aportes a la sociedad dominicana sin esperar nada a cambio de sus conciudadanos.

6.-  A Miguel Lama, le conocí al final de la década del  cincuenta del siglo pasado. Aunque separados por la edad, nos vinculamos en el  movimiento de la resistencia a la tiranía de Trujillo. Lama Mitre,  fue  de aquellos que cuando la lucha por la libertad de su pueblo reclamó la acción de sus  mejores hijos,  supo decir presente, aquí estoy yo.

7.- Miguel Lama Mitre, conjuntamente con Cayeyo Grisanti, Marcelo Bermúdez y Manolito González, en 1960, fueron de los principales activistas del 14 de Junio, en Santiago, y tuvieron en el centro de torturas La 40.

8.- Adriano Miguel Tejada, le sirvió al país poniendo su intelecto al servicio  de la cátedra universitaria; de los principios fundamentales del Derecho Constitucional y ejerciendo el periodismo con apego coherente a su pensamiento e ideología.

9.- Adriano, a las diferentes actividades que se dedicó,  supo darle brillo por su fina inteligencia. En el país y en  el extranjero, hicimos  labores académicas en común, las  que me permitieron   conocer su dominio de las ciencias sociales.

10.- El día 29 del mes de  julio de 2020, le remití una comunicación a Adriano, solicitándole una opinión suya respecto a un libro que próximamente publicaré, y mi amigo Adriano Miguel Tejada, entre otros criterios expuso: Se puede decir que los dominicanos hemos vivido gran parte de nuestra vida independiente bajo dictaduras, algunas sin máscara y otras disfrazadas de democracia. Sin embargo, un acercamiento más positivo sobre esta afirmación es que los dominicanos hemos vivido siempre, a pesar de carecer de muchas de las herramientas para la vida democrática plena, en busca de “la nobilísima aspiración de la libertad” esa libertad que Ulises Francisco Espaillat, calificaba como la principal aspiración del pueblo dominicano: “…Los pueblos no pueden vivir, ni desarrollarse sin ese vital elemento que como indispensablemente el aire lo es a nuestros pulmones, como la savia a las plantas, el agua a los peces”. Criticaba a los que “no pueden comprender que la libertad es la condición necesaria del hombre, su condición propia en la vasta escala de los seres que componen esta creación…”

11.- Miguel Lama Mitre y Adriano Miguel Tejada,  dos seres humanos que se comportaron como ilustres ciudadanos; hombres públicos sobresalientes; munícipes de Santiago y Moca, que por sus correctas actuaciones cívicas merecieron el respeto y la consideración que se llevan hasta sus tumbas.

A Miguel Lama Mitre y Adriano Miguel Tejada,  solamente me resta decirles: Adiós

 

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