Autor: Bernardo Adán De la Cruz
Colaborador del Consorcio de Educación Cívica de PUCMM
Estar en grupo es estar pendiente de todas las partes en términos sociales. En política muchos se afanan y llaman a las partes a integrarse para alcanzar el todo (EL PODER), y así solucionar de forma favorable los problemas de la sociedad.
Luego, desde el TODO (EL PODER) hacen cosas ajenas la mayoría, y hablan de temas sin interés para esa PARTE que es el PUEBLO. Entonces el PUEBLO, por la decepción reiterada, abraza la indiferencia, evade hablar de política, y esa base que sustentaba el TODO, se resquebraja y se derrumban los que estaban arriba.
La unidad de hombres y mujeres enarbolando un proyecto, una aspiración, un sueño construye y delega el poder, el cual debe ser para servir, no a entes abstractos, sino a cada parte de la columna, le decía un político a otro en el momento de su caída al vacío.
En la sociedad el PODER nace y se legitima en la unidad de la mayoría, que es lo que denominamos pueblo. El agruparnos otorga unidad de pensamiento y voz a la colectividad, lo cual define caminos en la consecución de los objetivos, eligiendo en el proceso a interlocutores, que llamamos lideres porque deben responder a la colectividad en defensa de sus proyectos o propósitos.
En la acción de agruparnos o asociarnos, se aprovechan las capacidades, las experiencias, se optimizan los escasos recursos, y se multiplican los logros, porque como dice la sabiduría popular “ 4 ojos ven más que dos” y “ la carga entre dos es más liviana”.
Una colectividad o grupo es como una orquesta en donde el saxofón, la trompeta, el piano y el violín producen sonidos diferentes, pero con algo en común: tocan las mismas notas para lograr un fin, producen armonía.
Toda colectividad se fortalece cuando el TODO integra la visión y opiniones de las PARTES, porque los seres humanos nos asociamos para, sin dejar de ser nosotros mismos, ser mejores, aprendiendo de las virtudes de los demás y superando mis propios defectos o errores.
