Alerta y prevención, dos palabras clave, si además de enunciarlas se convierten en acciones rápidas y efectivas cuando hay peligros inminentes que pueden causar muertes y trastornar la normalidad cotidiana. Es precisamente lo que se impone en estas horas en que un poderoso fenómeno, “Melissa”, se desplaza por el Caribe con pronósticos de provocar entre 300 y 500 milímetros de lluvia en nuestro territorio. Los organismos de socorro tienen que hacer su trabajo, pero si la gente toma sus propias previsiones y coopera con las autoridades, muchas vidas podrían permanecer a salvo. Hay que recordar que en ocasiones tormentas provocan más daños que los propios huracanes, como ocurrió con Federico en 1949.
