¿Cómo es posible que gente que gana millones de dólares arriesguen carrera y reputación por verse con aun más dinero? Esa es la interrogante tras el caso de dos lanzadores dominicanos suspendidos con goce de sueldo bajo sospecha de confabulación con apostadores. Análogamente al de gente con buenas fortunas, pero que querían más y así, buscando más, se metieron en negocios turbios que salieron mal y perdieron. Es difícil entender tanta codicia si no es cosa de enfermedad. Los entendidos en finanzas predican de hecho que debemos tener sentido de límite; que, en caso de ser ambiciosos, debemos definir cuánto dinero nos sería suficiente, con cuánto estaríamos satisfechos o “felices”.
