Cadena perpetua

Hace apenas días el país debatía el insólito acuerdo entre Maxi Montilla, cuñado del expresidente Danilo Medina, quien devolverá más de RD$3,000 millones tras admitir corrupción en el sector eléctrico. Hoy, el foco de la indignación pública se desplaza a Senasa, el seguro estatal de salud, hundido por una red fraudulenta que compromete su sostenibilidad. Y como si fuera poco, resurgen las compras de yipetas de lujo por parte de instituciones públicas, pese a cinco decretos presidenciales que las prohíben desde 2020. Cada escándalo sustituye al anterior sin consecuencias estructurales. La lucha anticorrupción parece más espectáculo que transformación. Incontenible, eterna, omnipresente; la corrupción administrativa es cadena perpetua dominicana.

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