Si una violación sexual deja siempre una terrible secuela de consecuencias físicas y emocionales, hay que suponer el martirio de una jovencita de Villa González, víctima de un salvaje y cruel ataque de este tipo por un grupo. Unos verdaderos monstruos, cometieron un acto criminal demencial, aunque hay que tener cuidado en el uso de este tipo de expresiones, no vaya a ser que sean utilizadas para alegar quizá enfermedad mental, para atenuar las penas, que deberán ser severas y sentar un aleccionador precedente disuasivo para la repetición de actos tan deleznables. También hay que reflexionar en cuanto a la difusión del video que quedó como prueba de esta ignominia.
