Los documentos judiciales del caso del depredador sexual Jeffrey Epstein están derribando santos, y en su pecaminosa lista relucen nombres como el del potente inversionista que ha hecho amigos en nuestro país y que tan reciente como la cumbre de Dubái fue alabado por la ampliación de sus inversiones. Se trata del presidente y CEO de DP World, el sultán Ahmed bin Sulayem, el del Multimodal Caucedo, que lo “renunciaron” por sus múltiples e-mail con Epstein con temas personales y sexuales. Obvio que eso no afectará el puerto ni los nuevos acuerdos, pero es un ejemplo de que en todas partes y estratos se cuecen habas. Hasta la abogada principal de Goldman Sachs, que le llamaba “cariño”, y la princesa heredera de Noruega y un ex premier de allí ¡tan’cogíos!
