Legalizar el dinero Y las riquezas que se obtienen mediante maniobras ilícitas o a través del crimen organizado es un delito que se conoce como lavado de activos, lo que permite a los grupos delictivos o a sus testaferros invertirlos de manera legal; comprar inmuebles, vehículos, crear empresas o especular en el mercado financiero.
Impulsado por la Oficina las Naciones Unidas contra la droga y el Delito (UNODC), con el apoyo del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat), desde 2018 se celebra en varios países el Día Nacional contra el Lavado de Activos, una efeméride que tiene por objetivo concienciar a la población en general, a los empresarios privados y a los funcionarios públicos sobre el peligro cada vez mayor que representa esta actividad delictual.
En nuestro país se promulgó en 2017 la Ley 155-17 contra el lavado, que regula actividades financieras, inmobiliarias y juegos de azar, particularmente los casinos, para controlar y evitar que enormes sumas de dinero provenientes del narcotráfico, de la trata de personas y de otros delitos a gran escala terminen circulando de manera legal, como si se hubieran obtenido en cualquier actividad normal.
Es importante mencionar en todos los ámbitos; sean estos académicos, escolares, administración pública y otros, esta fecha, como una forma de que la sociedad conozca no solamente los mecanismos de esta actividad, sino también los perniciosos efectos que tiene, porque los activos blanqueados no se invierten en nada que pueda beneficiar a la población en general, sino que se destinan a la especulación y al financiamiento de más actividades ilícitas.
En la administración pública se suelen dictar charlas y se publican balances, entidades como la DGII dan a conocer sus números y sus sistemas de control y algunas universidades, particularmente en sus facultades de Derecho o de Ciencias Económicas, ponen a sus estudiantes a investigar sobre el tema.
El lavado es un delito que permea diversos estamentos de la administración con enormes sumas de dinero, del mismo modo que se infiltra en la actividad privada; combatirlo equivale a construir una sociedad más sana y un país basado en el imperio de la ley.
