Ahora le ha cogido a EE.UU. y a Rusia con mover su arsenal atómico, países que disponen de más del 90% de las bombas nucleares, suficiente para que no queden seres vivos en el planeta. Negocio estúpido porque también morirían Putin y Trump, junto a los falsos líderes de las grandes potencias cuya prioridad presupuestaria son los armamentos y tecnologías para matar.
“La humanidad está a un error de cálculo de la aniquilación nuclear”, dijo Gutérrez, de la ONU. “No puede haber ganadores en una guerra nuclear”, advierte Putin. ¿Y entonces, cuál es la prisa que tienen por morirse? Le atribuyen a Einstein la siguiente frase: “No sé con qué armas se peleará la tercera guerra mundial, pero sé con qué lo harán en la cuarta: con palos y piedras”.
