Pasaron por alto los analistas que el presidente Abinader ignoró totalmente en su Rendición de Cuentas el entorno internacional. Para el mandatario, como si fuéramos un ente aislado o el ombligo del mundo, no existió una variable que su Banco Central siempre toma en consideración: la incertidumbre internacional y como factores externos podrían distorsionar planes y proyecciones. Ahora, con apenas dos semanas de guerra en Oriente Medio, sus funcionarios andan a la carrera mientras suman, restan y caen en la cuenta de que podría haber sido falsa y errónea la manoseada expresión de que nuestra economía estaba “blindada”, y con la peligrosidad de que teman hacer lo que las circunstancias obliguen, por muy impopular que resulte.
