A destiempo se observa a políticos de todos los colores en una frenética carrera por mantener vigencia en los medios de comunicación, y más ahora con el choteo y la inmediatez de las redes sociales. También vemos promocionarse a supuestas nuevas opciones, suena más bonito decir “outsider”, y a dinosaurios capaces de agarrar un clavo ardiente para lograr “viu” y en contados casos un titular periodístico. Pero se engaña el político, aspirante a político o pretendida opción independiente, que crea que con sonar gana espacio en la sociedad y se acerca al ciudadano.
Nuestra historia está preñada de capítulos que enseñan que el pueblo tiene un fino olfato y es más inteligente que quienes pretenden manipularlo y que aquellos que no le hablan cara a cara, mirándolo a los ojos.
