A Trump hay que aprender a leerlo entre líneas, como cuando dijo que JD Vance “probablemente” sería su sucesor en 2028, con lo que resolvió temprano más de un problema, a lo interno de su partido y hacia afuera. Ahora que ensalza la fórmula Vance presidente y Rubio vice, habrá que escudriñar la esencia de ese mensaje, porque la fórmula ha sido descartada por los analistas debido a que ambos son católicos militantes en una nación con un 40% de adultos que profesa el protestantismo. Para dar una idea del significado de la explosiva combinación católica de las dos figuras propuesta y de por qué la consideran inviable, Joe Biden fue apenas el segundo presidente católico en los casi 250 años de historia de Estados Unidos.
