Luego de más de tres años de preparación de una cumbre (desde julio 2022), y del pago a la OEA por el derecho a sede de medio millón de dólares anuales, suspender la Cumbre de las Américas 29 días antes significa echar al zafacón mucho dinero y miles de horas de trabajo. Los recursos humanos y materiales invertidos son incuantificables, por lo que no valdría la pena prestarle atención a los chuscos que se han interesado por las 3,215 chacabanas que por un valor de RD$18 millones el Mirex mandó a confeccionar. Ahora bien, si la cumbre se celebra dentro de doce meses muchos de los destinatarios actuales no tendrían la misma talla. Además de que sería injusto abandonarlas en un almacén. ¿Qué se hará con tantas chacabanas? Buena pregunta.
