Una perogrullada del jugador de béisbol Yogui Berra vale para múltiples manifestaciones de la vida, y aplica para las elecciones en Perú. Hubo quien cantara victoria con Keiko porque picó adelante y se construyó todo tipo de análisis, pero el final ha sido dramático por la remontada de Roberto Sánchez. El conteo sigue.
Se equivocaron con la Fujimori por no atender que los números no tienen sentimientos, que son fríos y tiesos, ni expresan deseos ni visión ideológica de derecha o izquierda. Pero lo mismo puede ocurrir a los que brincaron de alegría cuando Sánchez sacó ventaja.
A los abanderados de ambos personajes el consejo es que han celebrado a destiempo, y les sirva de lección la frase lapidaria del zorro Yogui: El juego no acaba hasta que se termina.
