Ha pasado inadvertido pero todo apunta a que, ¡por fin!, el Ministerio Público se aleja de la práctica de etiquetar expedientes con motes o calificativos referidos a personas contrarios a la dignidad.
Al menos los últimos dos (Operación XL526 y “Clave”) no llevan nombres de animales o de especies marinas, lo que acoge lo que sugirió un juez y lo que el Tribunal Constitucional ordenó casi en términos conminatorios.
Se recordará que al entender que desacataba la sentencia del TC, los abogados de Jean Alain Rodríguez, a cuya acusación le llaman “Medusa”, pidieron la nulidad del caso. No hay que aplaudir lo que se hace para cumplir con la ley y la decencia, pero qué bueno que el Ministerio Público cogió cabeza, o mejor, dejó de ser cabeza dura.
