El refranero popular cita que una “puñalada trapera” se refiere a la traición inesperada, a una mala jugada, y es el comentario más socorrido en los corrillos jurídicos por la votación en el Consejo de la Magistratura contra la jueza de la Suprema Corte Pilar Jiménez Ortiz, de parte de Napoleón Estévez. Sucede que la jueza Pilar pertenece a la Primera Sala, misma de Napoleón antes de que saltara de la SCJ al Tribunal Constitucional. El supuesto es que por pertenecer a la misma Sala conoce bien la ética y criterios técnicos de Pilar Jiménez. Esperemos por el acta. Mientras, recordemos que era una evaluación del desempeño, no un juicio de si continuaba o no como jueza. Además, ambos son jueces y ni entre bomberos se pisan la manguera.
