Decía Tres Patines que el que mete la pata y la saca pronto queda bien, lo que valía para su época porque en estos tiempos tan rápidos en un abrir y cerrar de ojos el embarre puede ser total. Eso ha sucedido a los miembros de la Cámara de Cuentas que echaron para atrás el aumento de sueldos que se hicieron, pero en un santiamén el pueblo los crucificó, y los dejó sin excusa ni cuento valedero. Por la presión pusieron reversa y quedaron en ridículo. La enseñanza positiva que deja este caso es que una opinión pública vigilante es clave para la construcción de un poder ciudadano que obligue a ser tomado en cuenta y con un nivel de incidencia capaz de alterar el rumbo de los acontecimientos.
