La nostalgia

Toda nostalgia es confusa, es decir, no existen recuerdos que conserve en detalle todo lo que se trae al presente, y esto es explicable porque el paso del tiempo modifica de alguna manera los colores y las formas que permanecen dormidos en la memoria y despiertan a veces accidentalmente, y otras de forma deliberada.

El término proviene del griego nostos, que significa evocar, o traer el pasado al presente. Sin la nostalgia no existiría la literatura en general ni la porsía, incluso en los poemas homéricos se habla de varios nostos, o núcleos narrativos que van desarrollando los acontecimientos narrados de la guerra de Troya, por ejemplo.

Hay ciertas nostalgias, justo es decirlo, negativas o inútiles, como la de gente con poca formación que a veces rememora el trujillato como una época de orden y disciplina, “la gente no trancaba las puertas” y otras tonterías que la historia desmiente totalmente con solo contabilizar cadáveres, torturas y sangre derramada.

Muchas disciplinas científicas, así como el arte en general, “reconstruyen” el pasado y a veces inmortalizan a personajes reales o ficticios; al colocar sus nombres en obras que perdurarán a través de los siglos, como la Beatriz de Dante en La divina comedia o Mercedes, la novia y posteriormente esposa de García Márquez, mencionada en Cien años de soledad.

Pero la nostalgia no es solamente literaria o cinematográfica, suele ser el refugio de los ancianos cuando rescatan su infancia o sus años juveniles y traen al ahora situaciones vividas hace décadas, en evocaciones que entremezclan realidades con ensueños en los que la memoria se deleita, sobre todo cuando algún oyente joven disfruta de esos relatos.

He visto alguna vez a un abuelo emocionado revivir para un nieto atento aquel histórico primer juego de serie mundial de 1988 de los Dodgers contra Oakland, cuando un Kirk Gibson adolorido y cojo, que cruzó las bases casi en un solo pie, disparó ese jonrón que levantó hasta las nubes la moral de su escuadra que ganó aquel cotejo y después la serie en solo cinco juegos.

La nostalgia es también la principal materia de muchos géneros musicales, como el tango o nuestro popular merengue, cuyos tonos permanecen en la memoria popular como un monumento imperecedero y sonoro, que en cada compás extiende una invitación a un viaje de regreso.

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