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El tema haitiano, como solemos llamarle, es tan candente y actual y tiene tantas aristas o componentes de primer orden, que en ocasiones un hecho particular coloca en segundo plano otro igualmente importante.

Es el caso del brote de cólera en Haití, silenciado en estos días por el debate y las reacciones ante la petición de la ONU al Gobierno dominicano de que detenga las deportaciones y por las sandeces del exprimer ministro Claude Joseph.

Pero es una situación para alarmarse porque el cólera se expande vertiginosamente, como lo informa la coordinadora humanitaria de la ONU en Haití, Ulrika Richardson: de 152 posibles casos a principios de octubre se ha pasado a casi 9,000, con la enfermedad extendida en ocho de las diez provincias del país.

Para Richardson se trata de una prioridad que demanda lo más rápidamente posible una respuesta robusta para anticiparse al avance, mientras advierte que el control se hace más difícil por el accionar de las bandas armadas.

Ese llamado debiera tener repercusión en nuestro país, lo que torna urgente que las autoridades sanitarias dominicanas redoblen la vigilancia en la franja fronteriza y sean más proactivas y empáticas con la población.

Urge también una campaña más intensa para orientar, para crear conciencia y adoptar medidas preventivas.

Otro requerimiento que debiera ocupar la atención de Salud Pública es el pico que alcanzan los casos de dengue en territorio dominicano, sobre el que si bien el ministro a cargo intenta llevar tranquilidad, no es menos cierto que casi hay un desborde.

Para la última semana de octubre se registran 42 fallecimientos y 8,340 contagios, un aumento de 342% respecto a la misma fecha del 2021.

Dicen las autoridades que no se puede hablar de brote de dengue porque las cifras están en el marco de lo esperado y es una situación supuestamente manejable.

Pero atención, hablamos de un brote de cólera fuera de control en Haití y de un alarmante aumento del dengue en Dominicana, una mezcla explosiva como para tener el dedo puesto en el botón de la alarma extrema, por si acaso.

Posted in Editorial
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