La radio no perece

Fue en el 2012 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 13 de febrero como el Día Mundial de la Radio, un medio de comunicación y entretenimiento indispensable para la mayoría de la población mundial.

La historia registra que James Maxwell formuló la teoría de las ondas electromagnéticas en 1873, fenómeno confirmado posteriormente por Heinrich Hertz en 1887, hasta que Guglielmo Marconi construyó en 1896 el primer sistema de telegrafía inalámbrica que logró hacer transmisiones a larga distancia.

Desde entonces, la radio ha crecido de una manera exponencial hasta convertirse en un medio cotidiano que forma parte de cualquier hogar en prácticamente todo el mundo.

Los costosos aparatos que funcionaban con válvulas al vacío y consumían grandes cantidades de electricidad duraron hasta que John Bardeen, Walter Brattain y William Shockley inventaron en 1948 el transistor, origen de los modernos semiconductores, que abarató y popularizó la radio a partir de la segunda mitad del siglo pasado.

El principal motivo de la efeméride establecida por la ONU es propiciar que la radio, como medio masivo por excelencia, se utilice para tratar distintos temas que interesen a todas las sociedades.

El surgimiento de las primeras emisoras que permitían escuchar a distancia las informaciones, la música y las transmisiones deportivas, dio origen a las grandes cadenas que encontraron en la publicidad su medio de subsistencia y de crecimiento.

El mundo se hizo más amplio y accesible para todos a partir de la evolución de la radio, principalmente por su facilidad de llegada desde las cabinas de transmisión hasta los más remotos rincones del planeta, lo que permitió a la gente conocer las voces de sus gobernantes, escuchar la música de sus grandes ídolos y enterarse de las hazañas deportivas de sus atletas en otros continentes.

Hoy, en plena globalización, cuando los sistemas analógicos han sido reemplazados por las aplicaciones digitales, la radio se reinventa a sí misma, evoluciona y mantiene intacta su capacidad de atravesar las distancias, incluso mediante sitios de internet que permiten escuchar estaciones de cualquier parte del mundo, lo cual celebramos como una auténtica señal de permanente progreso de la humanidad.

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