La palabra equinoccio originalmente define una estación o un tiempo determinado en que las noches tienen la misma duración que los días, porque el sol incide directamente sobre el Ecuador.
El 21 de marzo comienza para el hemisferio norte el equinoccio de primavera, que es equinoccio de otoño para el hemisferio sur, lo que marca el comienzo de una nueva estación climática que, en todo el mundo, es la que más celebraciones desata.
Para la agricultura es un punto de referencia porque después del letargo invernal el mayor tiempo de sol favorece determinados cultivos, como ciertos frutales en zonas donde dependen del riego natural que viene como consecuencia de las lluvias de primavera.
Esta estación, además de asociarse con el florecimiento de las plantas y de ciertas especies frutales, tiene también un impacto emocional en muchas personas; se cree que los jóvenes en esta época del año están más propensos a enamorarse o a establecer relaciones afectivas más duraderas.
Otras personas, al tener la posibilidad de desarrollar más actividades al aire libre, pueden experimentar mejoras en el ánimo y en el humor, según algunos expertos.
Lo cierto es que el equinoccio es un fenómeno astronómico que ha sido estudiado por las civilizaciones más antiguas, desde los asirios hasta los griegos, y constituye un punto clave en la mecánica celeste, utilizado para la elaboración de calendarios y marcar ciclos agrícolas en algunas culturas.
En un país como el nuestro, donde los cambios de temperatura de las estaciones apenas se notan, el equinoccio influye de todas maneras, no solo en las actividades agrícolas, sino también como una época en que la actividad cultural adquiere mayor dinamismo.
Para el casi inexistente invierno dominicano, el impacto de la primavera no tiene la misma intensidad que en otros países, pero la llegada del equinoccio se nota en un aumento de las temperaturas y en que el tiempo de luz solar diurna es más prolongado.
El aumento de las actividades al aire libre, y la posibilidad de un mayor contacto con la naturaleza, debieran servir también para tomar conciencia de este renacer natural del planeta y aprender a cuidarlo mejor.
