El título podría remitir a la canción “No basta rezar” que en los años 70 popularizó el grupo venezolano Los Guaraguaos, pero resulta pertinente por los constantes llamados desde la oración para la paz en Oriente Medio y otros conflictos.
“No basta rezar para conseguir la paz” dice el estribillo de la canción, y tienta creerlo cuando el papa León XIV casi enronquece al pedir unirnos mediante la oración por los que sufren las consecuencias de un conflicto que, inclusive, impedirá vivir plenamente los ritos de estos días en el lugar más sagrado del cristianismo, la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, el más importante centro de peregrinación cristiana.
El Domingo de Ramos se llegó al colmo de que Israel impidiera el acceso del cardenal Pierbattista Pizzaballa a la misa en la Basílica del Santo Sepulcro, y en otra decisión sin precedentes se ordenó su cierre para las celebraciones de la Semana Mayor, incluido el Viernes Santo.
El sumo pontífice ha pedido no utilizar el nombre de Dios para justificar este enfrentamiento en Oriente Medio: “Nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz, no escucha la oración de quienes hacen la guerra”, sentenció. Bien dicho, no se puede tomar su santo nombre para atizar un conflicto atroz, por ello nos unimos a su llamado para que el Señor abra caminos concretos de reconciliación y de paz.
Aunque en apariencia nos desdecimos cuando titulamos «No basta con rezar», y suscribimos el estribillo de la citada canción de que hace falta mucho más para conseguir la paz, la parte sana de las sociedades, opuesta a la locura de la guerra, debería estrechar filas junto al mensaje papal que pide iluminar las mentes de quienes tienen el poder de acallar las armas y terminar con estas guerras insensatas.
Aprovechamos estos días santos, que debieran ser de reflexión y recogimiento, para recordar, al margen de las creencias y con absoluto respeto a la fe de todos y cada uno de nuestros lectores, que el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, no fue creado para empuñar armas contra sus semejantes, ni mucho menos para fomentar odio y destrucción.
