No hay motivos

Se ha levantado una polvareda con la información filtrada acerca del Memorándum de Entendimiento no Vinculante (MOU) entre la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y la Sociedad Huayang Investment Holdings Co., LTD de China Continental sobre la intención de desarrollar un proyecto de instalación y operación de generación de energía eléctrica en Manzanillo, Montecristi.

De entrada, el instrumento especifica que está sujeto al previo cumplimiento de los procedimientos legales aplicables de conformidad con la ley dominicana, en el conocimiento de que la CDEEE está en el proceso de convocar a una licitación pública internacional para la compraventa de potencia y energía eléctrica asociada mediante contratos a largo plazo, en la cual deberán participar “todas las personas jurídicas nacionales o extranjeras”, de naturaleza privada, que deseen ser adjudicatarias de contratos de compra-venta de energía y potencia”, según las leyes dominicanas.

En una palabra, y tal como establece el documento divulgado ayer por la CDEEE, nada se ha decidido que no sea establecer ese instrumento base para la discusión y negociación en el futuro, para posibilitar a la firma china realizar un estudio de factibilidad. Ese estudio tampoco compromete a las partes en nada.

Ahora bien, lo que resulta intrigante es saber por qué se reveló el acuerdo en base a información algo retorcida, cuando se supone que los términos sólo eran de conocimiento de las partes.
Especialmente, cuando en el mismo se instituyó una cláusula de confidencialidad que los obligaba a mantener la discreción sobre lo acordado.

De todas formas, el escándalo está hecho. Habría que ver si las divulgaciones no dañan lo suscrito, que si se lee bien en nada afecta a la República Dominicana, que sigue interesada en la generación de energía y busca alternativas para satisfacer sus necesidades.

La confidencialidad es un instrumento rutinario en el mundo de los negocios y en las relaciones internacionales. Hacia el futuro, habría que considerar en cuáles casos aplicaría estrictamente, sin desconocer que en un mundo donde se mueven tantos intereses, siempre será privativo de las partes recurrir a ese mecanismo para salvaguardar asuntos que les son propios.

Pero no vemos motivos para el escándalo.

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