Santiago lo merece

El presidente Abinader se mudó por tres días a la provincia Santiago y otras aledañas, lo que fue provechoso por la gran cantidad de obras inauguradas y anuncio de inversiones por más de RD$9 mil millones para el Acueducto del Cibao Central y otros RD$7,700 millones para mejora de hospitales.

En ningún lugar del país hubo molestia por aparentemente desatender otras obligaciones nacionales, pues durante su jornada cibaeña celebró reuniones de trabajo con todos los sectores organizados, y estuvo en contacto con referentes de la Salud, la energía y la construcción, alcaldías y congresistas.
Fueron tres días “calentando” su residencia presidencial en esa urbe, explicado en el decreto 642-26, dando prioridad a una ciudad de fundamental importancia para el desarrollo del país, con instituciones, tanto en el ámbito educativo como en la creación de industrias y empresas y tuvo cercanía con todas las fuerzas vivas.

Con su prolongada estadía en esta ciudad, se puede decir sin ambages que el presidente devuelve parte de lo que por justicia ella merece por su aporte a la economía nacional.

Santiago y la región del Cibao tienen detrás hombres y mujeres que por décadas han cimentado el desarrollo, aunaron voluntades y la convirtieron en centro principal de la región del Cibao y del país.

Entre sus fuentes originarias y que aún le dan vida figuran la Asociación para el Desarrollo, el Instituto Superior de Agricultura, Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, Banco Popular Dominicano, Universidad Católica Madre y Maestra, APEDI, Aeropuerto Internacional del Cibao, Corporación Zona Franca Santiago, Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) y la Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN, Compromiso Santiago).

Podríamos citar muchas otras instituciones de invaluable contribución al desarrollo nacional, cuyo aporte ronda entre el 16 % y el 18 % del PIB.

Esa participación en el desarrollo nacional no admite otra interpretación que no sea la que sintetiza su lema característico: “Santiago es Santiago”.

Ha valido la pena que Abinader se haya mudado por tres días a su residencia en esa ciudad, práctica que aspiramos sea frecuente, evidencia de que Santiago está, como ha sido desde su primer mandato, en la agenda prioritaria del Gobierno.

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