Desde su aparición en el planeta, la especie humana ha desarrollado el instinto de conservación, que implica la necesidad de defenderse de depredadores y protegerse, lo que la llevó a desarrollar diferentes tipos de armas, hasta llegar a los tiempos actuales, en los que la industria bélica goza de una excelente salud, genera ganancias astronómicas y permite a las naciones poderosas imponer su ley sin importar el derecho.
El Día Internacional para concienciar sobre el Desarme y la No Proliferación, que se celebra el 5 de marzo de cada año, busca que la población entienda que los esfuerzos de desarme contribuyen a mejorar la paz y la seguridad, y a prevenir las guerras y el sufrimiento causado por el uso de las armas.
Aunque este tema carece de importancia para las potencias actuales, que han retomado el discurso belicista que había quedado atrás en las últimas décadas, conviene insistir en que el uso de armas de todo tipo, el tráfico ilícito, la proliferación de armamentos, solo contribuyen a la inseguridad, y a poner al mundo en zozobra mientras se multiplican los conflictos armados en las zonas más sensibles del planeta.
Esa conciencia que se pretende crear abarca no solo el conocimiento de las actividades de la industria bélica, sino también del discurso político con el que quienes pretenden llegar al poder asumirán la defensa de sus estados, que no debiera incluir ningún tipo de agresión a otros países.
Pese a que el mundo parece encaminarse a una nueva etapa de confrontaciones armadas, hay que insistir en el desarme, hay que responder por todos los medios pacíficos con un no rotundo a la proliferación, hay que organizar actividades educativas para concientizar a la gente sobre el problema de la proliferación de armas.
Se trata de promover la paz, y de que nunca se haga realidad aquella advertencia que formulara Albert Einstein: “No sé con qué armas se peleará en la tercera guerra mundial, pero sí sé con qué se peleará en la cuarta; con palos y piedras”, porque es precisamente a ese nivel de destrucción de la humanidad al que conducirá la proliferación de armamento.
