El presidente Abinader afirmó en su Rendición de Cuentas del 27 de febrero pasado, “con absoluta sinceridad”, según sus propias palabras, que la acción de gobierno que más le conmueve es cuando hace entrega de un título de propiedad.
“No entregamos solo un documento. Entregamos seguridad jurídica. Entregamos tranquilidad. Entregamos futuro”, dijo, por lo que lo suponemos bastante emocionado en las últimas semanas porque no transcurre una sola sin que se produzca una acción puntual de su programa de titulación de propiedad.
Inclusive, en estos días hemos visto proliferar una entrega que no es la común de un título por un terreno o solar, sino el que autentifica una tierra sobre un inmueble ya levantado y en uso.
En comentarios anteriores hemos compartido el criterio del mandatario de que poseer un título de propiedad brinda seguridad jurídica, arraigo, estabilidad y sentido de pertenencia a cada propietario.
Por eso, al constatar que la entrega de títulos de propiedad figura entre las principales prioridades este año para el presidente Abinader, lo alentamos a seguir en lo que más le emociona, porque con ello se avanza también en la eliminación de la informalidad en la tenencia de la tierra, se garantiza el disfrute del derecho a la propiedad, lo que tiene rango constitucional, y también mejora la calidad de vida de los ciudadanos.
Ojalá que este 2026 sea en la materia tan fructífero como los años anteriores, pues en la mencionada rendición de cuentas destacó que en 2025 fueron entregados más de 32 mil certificados de títulos definitivos, para beneficio de más de 130 mil personas, con un total acumulado en su gestión de casi 162 mil títulos y 650 mil dominicanos impactados por esta política.
La titulación de tierras, por su gran impacto social, tiene que continuar como una política fundamental del Gobierno, no solo porque aumenta la formalidad, sino porque representa un estímulo a la producción y para el campo es la mejor manera de generar un renacer que permite resolver problemas estructurales, atacar las raíces la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los beneficiarios.
