El peligro de desinformar o manipular

Hay muchos riesgos que deben asumirse a la hora de ejercer la comunicación, profesión que, aunque muchos no lo crean, es demasiado delicada a la hora de abrazarla como nuestra para desarrollarnos en ella, porque tiene demasiado peso ante la sociedad y ante todos los sectores que la conforman, sin pasar por alto que el valor individual que demos a una conciencia tranquila debe primar ante lo antes expuesto.

He escrito sobre este tema en ocasiones anteriores, atacando a todo aquel que usa los medios de comunicación como puente para fines individuales o intereses grupales sin reparar en lo que puede suceder a futuro, en términos negativos, ni poner en una balanza que en un segundo puede tambalear o desmoronarse el prestigio ganado con tanto esfuerzo y por tantos años.

Como periodistas y comunicadores, debemos tomar en cuenta que el lector y espectador, toda una audiencia, analizan los perfiles de quienes ejercen este hermoso oficio: escuchan lo que decimos y muchos analizan minuciosamente la información o criterios que externamos; observan cómo nos manejamos, los intereses que defendemos o si somos o no neutrales, incluso, van más allá… llegan a punto de escudriñar nuestro comportamiento hasta en lo personal, sí, porque todo lo que hacemos habla de nosotros.

Las masas abrazan perfiles y empiezan a formar parte de la comunidad de seguidores de determinado periodista o comunicador porque se identifican con ellos y con la causa que defienden. Esto hay que cuidarlo y… ¿cómo lo hacemos?, pues abrazando la esencia misma del oficio sin dañar, sin desinformar y sin manipular… aunque nos cueste afectos que no deben permanecer en nuestras vidas si intentan guiarnos a realizar actos que atenten contra la sociedad, la moral y la ética periodística.

Valoremos la credibilidad y el prestigio ganado tras una trayectoria sin ruidos negativos, es lo que tiene más peso cuando el tiempo pasa y lo constatamos al recibir un saludo con respeto, cariño y admiración de quienes nos siguen.

Valoremos los consejos de los referentes de nuestra área y aprendamos de los mejores, de los que nos demostraron que sí se puede pese a todas las tentaciones que abundan, porque a final de cuentas, si conocemos sobre el peligro de desinformar y manipular, podremos evitarlo y crear conciencia al respecto. Nada mejor que poder dormir en paz y con una conciencia tranquila.

¡Gracias por leerme!

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