El poder político no es para siempre…¡porque el poder político es efímero, como la vida misma!
Para “desenredar” la teoría que se plasma en las primeras líneas de este artículo, habría que dar una revisión objetiva a la historia política de República Dominicana.
Pero no hay que entrar en un amplio recuento. Es decir, en un recuento innecesario debido a que la experimentada dirigencia política de República Dominicabna conoce, al dedillo, esa realidad.
Lo fundamental es saber que -en efecto- los partidos que han estado en el poder, con estancias de varios lustros, trillan el camino del desgaste. Porque es que el poder, en el Estado, no es para siempre.
La historia más reciente: El partido Reformista, con su líder y déspota moderno Joaquín Balaguer, tuvo una gobernanza de 22 años.
Citemos los pirmeros 12 terribles años (tétrico período 1966-1978) y los otros diez que abarcaron la segunda etapa balaguerista (1986 a 1996).
La historia más reciente, de un partido en el poder, la tenemos en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
El PLD, fundado en diciembre de 1973 por Juan Bosch -después de renunciar rabiosamente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD)-, gobernó el país durante veinte años. ¡Y parecía invencible!
Leonel Fernández, un joven dirigente y de la sabia escuela de Bosch, fue el primer presidente peledeísta cuando, por una especial coyuntura electoral, ganó las elecciones presidenciales de 1996.
Aunque en el 2,000 el PLD salió del poder porque Hipólito Mejía, candidato del PRD, gracias al liderazgo de José Francisco Peña Gómez, se alzó con la victoria y ocupó la Presidencia para gobernar del 2000 al 2004.
Hipólito intentó la reelección, pero fue pulverizado por Leonel quien regresó a la Presidencia para completar 12 años el poder.
El PLD, tras los últimos dos períodos de Fernández (2004-2008 y 2012-2016), siguió gobernando -con la jefatura de Danilo Medina- por otros ocho años. En el 2020 el PLD saltó del poder y llegó el PRM con Luis Abinader.
