El retruécano: ¡lo usas y no lo sabías!

Hola, distinguidos lectores de elCaribe. Estoy segura de que en más de una ocasión has utilizado el «retruécano» que, en la mayoría de los casos, se utiliza para hacer frases que al invertirlas cambian el sentido sin dejar de utilizar las mismas palabras.

La RAE define el «retruécano» como «la figura retórica que consiste en construir dos frases distintas con los mismos términos, pero invertidos, para realzar el contraste entre ambas», al tiempo que nos comparte este ejemplo que ilustra la explicación: «Dice lo que sabe, pero no sabe lo que dice».

En la página del castellano.org nos comparten el origen de esta figura retórica y me ha parecido oportuno replicarlo, incluyendo ejemplos de frases de grandes figuras, para que tengamos más base al respecto. Nos comentan que el «retruécano» es empleado para producir un efecto de antítesis o de contraste que llame la atención del lector, generalmente con el fin de destacar una idea o, a veces, llamar a la reflexión.

Explican en este interesante y breve escrito que la palabra «retruécano» se forma mediante el prefijo re- ‘volver a hacer algo’ y el verbo trocar ‘cambiar o intercambiar, alterar’; en efecto, los dos constituyentes se repiten, trocando sus posiciones en la frase y sus respectivas funciones sintácticas.

«En cuanto a trocar, aparece por primera vez en su forma diptongada en -ue- (trueco, trueque) en Nebrija (1495), y son las únicas que se encuentran en Góngora y en el Quijote. Su etimología es incierta; Corominas (1980) dedica varias páginas a exponer numerosas hipótesis, pero no se queda con ninguna», argumentan en el citado artículo.

Figuras referentes para la humanidad solían usar mucho el retruécano en sus frases a modo de reflexión. Es el caso de Mahatma Gandhi, en su frase «No hay camino para la paz, la paz es el camino» y también en esta que dice: «Necesitamos vivir simplemente, para que otros puedan simplemente vivir».

Igual es el caso de Sor Juana Inés de la Cruz en su frase: «¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga o el que paga por pecar?». También el retruécano de Séneca, que se burlaba de los glotones en grandes banquetes: «Vomitan para comer, comen para vomitar».

Sé que ya se te iluminó «la cabeza» y vinieron a tu mente muchos recuerdos de varios retruécanos que has escuchado y has aplicado en distintos entornos sociales, en especial, en esos de confianza que nos hacen sentir cómodos para expresarnos sin tapujos.

¡Gracias por leerme!

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