¡Cómo avanzar hacia nueva cultura partidaria!

Cuando la cultura se alimenta de la tradición social, sin prisa, como un proceso natural que los grupos humanos asumen tomándose su tiempo, el contexto es diferente a cuando los cambios son precipitados por la brusca presencia de aportes de la ciencia y la tecnología.

Sin la revolución industrial surgida en Inglaterra en el siglo XVII, al incorporar el vapor en sustitución de la tracción muscular, animal o humana, desató una inusitada expansión de la producción, y con ella una demanda de materia prima, lo que provocó un crecimiento económico de las colonias en América, para el siguiente siglo XVIII.

Las Trece Colonias inglesas declararon su independencia, para convertirse en EE. UU., en la segunda mitad de ese siglo XVIII; y la colonia francesa de Saint Domingue (que pasó a ser Haiti) era la más rica de su tiempo, producía más riquezas que las Trece Colonias inglesas. De esas diferencias hay cifras productivas que aventajan a la colonia francesa.

No había transcurrido el siglo XVIIII, cuando tomó fuerza en toda Europa la liquidación del Antiguo Régimen (monárquico), para darle paso al Nuevo Régimen. Inglaterra se ocupó en desarrollar las fuerzas productivas, pero correspondió a Francia, con Napoleón a la cabeza, liquidar militarmente al Antiguo Régimen.

La independencia de las Trece Colonias dio paso a los Estados Unidos y ella con la revolución francesa, a la cadena de Estados independientes en toda América Latina, empezando por la independencia de Haití.

A mí me harán falta más años a ser vividos, para mantenerme en la cresta de esta ola de transformaciones, mayores que aquellas, desatada por un proceso excepcional, como lo es la revolución del conocimiento, la inteligencia artificial, la tecnología y la era digital. Se supone que las organizaciones y fuerzas políticas son las que encabezan las grandes transformaciones sociales y políticas. Ellas tienen en este momento su mayor reto. Pero se ven renuentes y evasivas. No logran entender lo que significa este proceso.

No se trata de la pandemia sanitaria, ella ha precipitado el uso de esos medios digitales, tecnológicos y científicos. Vienen tomando cuerpo desde antes, desde el inicio mismo de este siglo XXI.
Son medios electrónicos que su manejo hace más eficiente cualquier actividad profesional, productiva, de servicios, recreación, etc. Es el más grande salto dado hasta ahora por la humanidad. No hay un procedimiento de salud, productivo, financiero o vial que no requiera de sus medios. Se trata de miles de aplicaciones que se generan y son actualizadas por la misma red creada.

Los dirigentes de los partidos políticos, aún piensan que tiene más valor montar en su autobús, por una pica pollo, a 300 personas, “para hacer bulto” en una asamblea o actividad, aunque sean los mismos que se desmontaron de otro autobús, haciendo lo mismo con quien le pagó igual.

Las redes han hecho de la democracia lo que nunca pensaron sus ideólogos. La democracia surge como expresión del capitalismo, y el capitalismo está definido por Carlos Marx como la desvinculación, o libertad, del trabajador de los medios de producción y de quien le paga.

Ahora, fruto de esta revolución del conocimiento y la tecnología digital, la democracia adquiere plena horizontalidad. Eso significa que los partidos, de seguir como antiguo régimen, serán sustituidos por nueva cultura partidaria.

Mantente informado!

Recibe en tu correo actualizaciones diarias
de las noticias más importantes de la actualidad.