Formación inicial docente

En artículos anteriores hemos comentado la relevancia del proceso de formación inicial de los docentes en un sistema educativo de calidad, y las implicaciones de la tercerización de esta formación en la región. Asimismo, hemos comentado las debilidades que han acompañado este proceso por décadas en nuestro país, y los esfuerzos en este mismo orden realizados tanto por el Ministerio de Educación (MINERD) como el Ministerio Superior de Ciencia y Tecnología (MESCYT).

Dentro de estos esfuerzos cabe destacar el compromiso asumido en el Pacto Educativo de hacer mandatorio pruebas de ingreso para la selección de los candidatos por parte de las instituciones de educación superior, y de esta manera se garanticen candidatos de “alto rendimiento y con vocación” para esta carrera. En tal sentido, la propia MESCYT diseñó una prueba diagnóstica de ingreso a los aspirantes, Prueba de Orientación y Medición Académica (POMA), con el propósito de medir los conocimientos y habilidades requeridos para iniciar estudios superiores de Educación, según el perfil del docente dominicano establecido en la Normativa para la Formación Docente de Calidad en la República Dominicana (MESCyT, 2015). Esta prueba evalúa conocimientos en Lengua Española, Matemática, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Comportamiento Humano, así como las capacidades de los solicitantes para establecer relaciones, solucionar problemas, comprender conceptos, entre otras.
Aprobar el POMA es el primer requisito para la admisión. Posteriormente, a los candidatos se les administra la Prueba de Aptitud Académica (PAA), prueba del College Board de Puerto Rico y América Latina (institución educativa sin fines de lucro con décadas de experiencias en evaluación en Estados Unidos y América Latina). Esta es una prueba estandarizada que evalúa el potencial académico del estudiante para cursar estudios universitarios, y consta de varios componentes: Razonamiento verbal. Razonamiento matemático, y redacción indirecta. Esta prueba provee a los estudiantes una guía que los prepara para su administración, y les presenta ejercicios modelos para análisis y estudio.

El desempeño de los estudiantes en estas pruebas en nuestras universidades, en general ha sido muy pobre, especialmente en la PAA. Estos resultados evidencian las debilidades ya conocidas de nuestro sistema educativo, y refuerzan los compromisos de mejora que se han asumido. Por otro lado, debemos mantener el cumplimiento estricto a lo normado por el MESCYT. Aunque sean pocos o insuficientes los “elegidos”, debemos mantener el criterio de excelencia para poder lograr la calidad de los docentes que requiere la nueva escuela dominicana, según pactamos.

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