Recuerdo que unos años atrás, alguien me pasó un caso preocupante: un pederasta estaba teniendo presencia en juegos deportivos infantiles para tener contacto con menores de edad e influenciar en ellos desvirtuando su niñez con base en regalos y manipulaciones.

Recibí vía WhatsApp capturas de las conversaciones que esta persona, obviamente enferma, sostenía con un niño que no pasaba de 10 años. Lo que vi allí, me horrorizó y… me dije: “Tengo que hacer algo”.
El adulto, un hombre que pasaba de 50 años, se cercioraba de que el menor estuviese solo y le pedía fotos y videos inadecuados a cambio de “regalos”.

Toda esta transacción enfermiza, el hombre aquel, que espero esté detenido y recibiendo tratamiento psicológico, la hacía vía el mundo que nos bombardea actualmente, usaba la tecnología, esa que te provee herramientas como las redes sociales y sistemas de conversación instantánea, que te permiten hablar con cualquier ser humano sin importar la distancia, la salud mental o la edad.

Sí, se estarán preguntando qué hice al respecto, pues imprimí todo y lo pasé al Ministerio Público. Me dijeron que lo habían pasado al personal competente.

Yo me preguntaba en ese momento: ¿Por qué los padres permitían a estos menores tener acceso a un celular inteligente?, pero, sobre todo, por qué no supervisaban con quiénes hablaban estos infantes ni estaban pendientes de algún comportamiento extraño.

Hay una realidad, estamos en la era de la tecnología con muchos padres (casi todos) análogos, que se resisten a ver el peligro al que están expuestos sus hijos en este mundo global que da cabida a todo.
Desapruebo que un menor tenga acceso durante tanto tiempo a las pantallas y peor aun, que los padres se desentiendan “porque están muy ocupados” y no vean por dónde andan sus hijos, qué hacen y que ni siquiera, si se lo permiten, revisen el contenido de sus redes sociales.

Me motivo escribir este artículo por titulares como estos que laceran el alma y que son muy recientes: “Cortan mano a estudiante durante pelea en escuela de SPM”, “¡Tragedia! Niño de 12 años murió tras recibir una golpiza por compañero de clases”, “Los mensajes aterradores encontrados en el WhatsApp de niño que se suicidó en Villa Mella”.

Los medios de comunicación tienen una deuda en la actualidad, la de no solo informar el hecho, sino edificar para que la sociedad menos beneficiada, reciba las debidas orientaciones a través de la prensa escrita, televisiva, radial y digital.

Nuestros infantes están expuestos a corazones buenos, pero también a seres humanos llenos de ira, frustraciones y mentes enfermas. Todo esto, ciertamente está también de manera presencial, pero hoy día, es mucho más peligroso facilitarles que lo encuentren detrás de una pantalla, porque definitivamente, la tecnología en manos de nuestros menores sin supervisión, es una depredadora infantil.
¡Gracias por leerme!

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