¿Nos vamos, ahora, con el proyecto de nación?

Desde que un puñado de patriotas honró el coraje cívico nacional a prima noche del 30 de mayo de 1961, decapitando al tirano Rafael Trujillo, el pueblo dominicano se ha mantenido en una larga espera para que su clase dirigente, política, empresarial y de la sociedad civil, empiece a construir un proyecto de nación.

Un proyecto de nación que reúna en un haz constructivo y luminoso todas las potencialidades que mostramos en la vocación patriótica, iniciativa empresarial y valores culturales, artísticos y deportivos, y en otros importantes aspectos.

La vigilia tan sinuosa y prolongada del pueblo por el despegue de un marco de ordenamiento institucional y un modelo de desarrollo económico equitativo y de inclusión social, ha estado sujeta a la larga transición hacia un sistema de democracia efectiva.

Huelga citar ahora avatares como las luchas intestinas, las decepciones y frustraciones porque ha pasado nuestro pueblo en su largo peregrinaje hacia su bienestar general.

Relevante es en este momento histórico que la clase política, empresarial y de la sociedad civil abordan un conjunto de propuestas presentadas por el presidente Luis Abinader, en un diálogo nacional que abarca reformas económicas, institucionales y de impacto social.

Uno de los obstáculos que hemos tenido para consagrar nuestro proyecto de nación ha sido la defectuosa conducción de los procesos de diálogo, el protagonismo y las divisiones intestinas a que lleva el vanguardismo.

La segunda sesión de ese diálogo, transmitida en vivo por la Corporación Estatal de Radio y Televisión, y disponible en su cuenta de YouTube, resultó alentadora ya que la mayoría de los asistentes tuvieron una disposición proactiva y la reunión se desarrolló en ambiente armonioso.

El Poder Ejecutivo, con una representación encabezada por el presidente Luis Abinader, quien se desempeñó como un “primero entre iguales”, los representantes de los partidos de oposición, los sectores laboral y empresarial y de la sociedad civil estuvieron todos a la altura que les demandan las circunstancias.

Parecen estar dadas las condiciones para que esta vez le ganemos tiempo al tiempo, y al espacio y a las distancias, que trascendamos al coyunturalismo y el repentismo, los enfoques unilaterales y empecemos a trazar las grandes líneas gruesas que han de encaminarnos por la superación de tantos años de atraso.

En este momento el inicio de construcción del proyecto de nación está a la vista de todos. Actuemos con espíritu de cuerpo. Adelante.

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