La crisis haitiana representa uno de los mayores desafíos regionales. República Dominicana debe actuar con prudencia frente a cualquier propuesta de intervención militar en territorio vecino. Los conflictos con profundas raíces políticas, económicas, sociales y religiosas no se resuelven exclusivamente mediante operaciones armadas. Una solución militar que ignore la complejidad haitiana puede conducir a nuevos fracasos. El país debe defender su soberanía, fortalecer la vigilancia fronteriza y colaborar diplomáticamente con los esfuerzos internacionales, sin asumir responsabilidades militares que no le corresponden.
