Uno de los principales obstáculos para un acuerdo entre Cuba y Estados Unidos es que Washington pretende imponer cambios políticos que el Gobierno cubano no está dispuesto a aceptar, como establecer un sistema con varios partidos. Las negociaciones difícilmente avanzarán si un país quiere decidir cómo debe gobernarse el otro. Para llegar a un acuerdo, ambas partes deben reconocer sus diferencias y buscar soluciones aceptables para los dos. EE.UU. tiene su propio sistema político, al igual que China, cuyo modelo es diferente. Cada país tiene sus propias características y formas de gobierno. Por eso, el diálogo debe centrarse en negociar cambios y fomentar la cooperación.
