Una intervención militar de EE. UU. en Cuba no parece una solución adecuada para resolver las diferencias entre ambos países. Cuba tiene características políticas particulares y sus Fuerzas Armadas mantienen vínculos ideológicos con el Gobierno socialista, incluso entre las nuevas generaciones, lo que dificultaría un cambio impuesto desde el exterior. Además, la isla no representa una amenaza para la región que justifique una acción militar. Estados Unidos debería buscar acuerdos mediante el diálogo y la negociación, las diferencias políticas deben resolverse por la vía diplomática, con respeto mutuo y voluntad de alcanzar acuerdos que permitan cambios sin poner en riesgo la estabilidad regional.
