He leído un relato fascinante sobre el mejor consejo que se le puede dar a un presidente. El primero sería exhortar a que se cuide de la adulación porque sus amigos son los primeros que se van cuando el tiempo del poder se acaba. Esos amigos son más veloces en cambiar de bando que el tiempo que dura quitarse la banda presidencial. Aunque usted haya ganado las elecciones abrumadoramente recuerde siempre que usted va a perder el poder. Por eso en su gobierno tiene que demostrar que hay una sola voz y es la suya, despida si tiene que hacerlo porque al final toda la responsabilidad recae sobre el presidente.
