La reciente postura de Jesús Vázquez Martínez, cónsul en Nueva York, marca un hito en la transparencia administrativa dominicana. Al respaldar la orden presidencial de transferir los ingresos consulares directamente a las arcas del Estado, se pone fin a una tradición de beneficios discrecionales en el servicio exterior. Que la voz provenga del titular del consulado con mayor facturación global otorga a la medida una legitimidad incuestionable. Priorizar el interés nacional en momentos difíciles es un servicio real al ciudadano. Como bien dijo Vázquez Martínez: “El servicio público es para servir; quien busque fortuna, debe emprender en el sector privado”.
