Supervivencia

La situación que enfrenta la población cubana ha alcanzado niveles de precariedad que ya no pueden explicarse sólo por carencias estructurales. Sobrevivir con agua de lluvia, alimentarse de mango y cangrejos, y vivir sin electricidad durante horas o días revela un colapso social profundo. No es resistencia: es agotamiento. La falta de servicios básicos y la ausencia de respuestas estatales han empujado a la ciudadanía a una supervivencia primitiva en pleno siglo XXI. Cuba se ha convertido en un espejo incómodo para la región, muestra hasta dónde puede llegar un país cuando la política se divorcia de la realidad. La pregunta ya no es cómo resisten, sino cuánto más puede soportar una sociedad al límite.

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