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Acostumbro a subrayar y consultar palabras desconocidas en los libros que leo para tener una mejor comprensión de lo que nos brindan los autores en sus respectivas obras. Es un ejercicio que contribuye a que nuestro vocabulario sea más rico y de verdad que lo disfruto y agradezco.

Quien no se educa, quien no lee, quien no consulta… está condenado a tener un vocabulario pobre y una comprensión deficiente hasta al ver una película o tener una conversación fuera de su cotidianidad.

Puedo citar como ejemplo el libro “El Evangelio según Jesucristo” del escritor portugués José Saramago (1922-2010), Premio Nobel de Literatura 1998. Solo en las primeras 16 páginas subrayé más de 10 palabras rimbombantes que procedía a consultar en el trayecto de la lectura.

Sé que a muchos les gusta lo fácil, pero eso no nos hace más sabios. La pereza es un indicador de que no queremos saltar del hueco y ver la luz fuera de lo común, camino que nos lleva a trascender de lo ordinario.

Quisiera compartir esas primeras palabras rimbombantes que subrayé del interesante libro de Saramago donde nos muestra al Jesús hombre, esa parte que muchos en la Iglesia quieren siempre evadir.

La primera palabra subrayada fue “imprecación”, del verbo imprecar, que significa: “Expresar vivamente el deseo de que alguien sufra un daño o un mal”.

También me inquietó la expresión “bogando”, del verbo bogar, que significa: “Manejar los remos de una embarcación de modo que se la haga marchar”.

Sempiterna, una palabra hermosa que ya la hemos escuchado, pero que también quise compartir con los lectores de elCaribe porque no es de uso frecuente. Sempiterna significa: “Que durará siempre, que no tendrá fin”.

También la palabra “simiente” que, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), tiene dos grandes acepciones: el concepto puede hacer referencia a una semilla o al semen. En el caso de Saramago, la utilizó para referirse al esperma de José, esposo de María.

Así también las palabras: glosa, una explicación o comentario; chascas, leña procedente de la poda de árboles y arbusto para hacer carbón; bosta, excremento del ganado vacuno o del caballar; cancela, verja pequeña que se pone en la entrada de algunas casas; meandro, una ondulación marcada en la trayectoria lineal de un río; oquedad, espacio hueco en el interior de un cuerpo sólido; y poyete, banco de piedra.

Espero haber contribuido a sumar palabras a tu vocabulario.
¡Gracias por leerme!.

Posted in Opiniones
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