Un joven me abordó hace unos días al terminar una conferencia. Cuestionaba mis conceptos sobre buscar entrada en una nueva clase social. Me habló de la superación personal a través de escalar en los ingresos.
Hace ya algún tiempo que existe una industria que vende la introducción en una nueva clase social. Trata de elevar la nuestra a través de servicios y productos. De ahí la pregunta: ¿Buscamos amigos para subir de estatus o el estatus lo tenemos por las amistades consagradas?
Pertenecer a un club social no es un antojo, queremos codearnos con las personas que en ese lugar comparten. Hasta lugares espirituales son elegidos en busca de amistades de una clase social de mayores ingresos.
Lo veo en los deportes. Nos venden la idea de que hasta buenos negocios podremos hacer si jugamos tal o cual deporte. Tratamos de introducirnos en un club o en un torneo para socializar.
Elegimos el colegio de los niños con la intención de una buena educación; pero, también con la idea de conseguir contactos que nos agreguen status.
Hay una industria especializada en hacernos nuevas amistades, y ni cuenta nos damos. Suben las barreras económicas para participar en fiestas y clubes; con esto entendemos que los que participarán tienen un mayor estatus. Pagamos más por estar en esos lugares.
Hasta las redes sociales pertenecen a estos clubes que para pertenecer tenemos que gastar… sí, en apariencia con publicaciones de calidad o en lugares específicos. Así nos podremos relacionar con otro grupo social de mayor estatus.
El problema aparece cuando no medimos lo que podemos disponer para entrar en dicha sociedad. No es solo el precio de entrada, como la escolaridad de los hijos, sino todos los gastos extras, como los eventos a los que hay que asistir, las celebraciones y demás.
¿Puedes darte cuenta de si estás tratando de que te acepten en un grupo solo porque tratas de no estar a solas o por buscar reconocimiento a lo logrado o por lograr?
