El 9 de septiembre de 1962 la Conferencia del Episcopado Dominicano creó la Universidad Católica Madre y Maestra con la misión de contribuir al desarrollo espiritual y material del país. Veinticinco años después el papa Juan Pablo II le dio el título de Pontificia.
El pasado 9 de septiembre la PUCMM celebró sus 64 años de fundación y como parte de las actividades conmemorativas se realizaron diversos actos en los que estuvo presente la reflexión sobre los desafíos de la tecnología en un mundo cambiante, su impacto en la educación superior y la visión de la Iglesia a la luz de la carta encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.
Las actividades iniciaron con la Eucarística de acción de gracias celebrada en la Parroquia Nuestra Señora de la Anunciación presidida por monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano y acompañado de monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, el Rvdo. P. Dr. Secilio Espinal, Rector Magnífico, sacerdotes, invitados especiales y la comunidad universitaria.
En la homilía, además de destacarse los aportes a la sociedad dominicana de la Universidad se resaltó que frente a los acelerados avances tecnológicos en el tiempo de la era artificial la Universidad “tiene el desafío de mantener su identidad humanista y católica’. De igual forma durante su intervención el Señor Rector reafirmó acorde a la misión de la Universidad y a su identidad católica el compromiso vigente de “formar personas íntegras y transformadoras, al servicio de la verdad, la ciencia y el bien común”.
Luego se realizó en el Auditorio de Ciencias de la Salud la Cátedra Inaugural del Año Académico 2026-2027. La Cátedra titulada “La encíclica Magnifica Humanitas y la cultura universitaria”, estuvo a cargo del sacerdote jesuita P. Dr. Pablo Mella. En su disertación partió de la tesis de que “una universidad católica recibe verdaderamente las enseñanzas de la encíclica Magnifica Humanitas cuando, a la luz de esta, transforma su concepción del conocer, sus modos de relacionarse y sus formas de ejercer la responsabilidad”. Para desarrollar su reflexión propuso entender la “cultura universitaria como el entramado de conocimientos, prácticas, valores, relaciones, símbolos y reglas mediante el cual una comunidad de educación superior organiza su búsqueda de la verdad y pauta su convivencia cotidiana”.
El Dr. Mella abordó los desafíos educativos del mundo actual a partir de la encíclica según Magnifica humanitas y señaló que “El número 147 (de la encíclica) reúne los tres desafíos en una alianza educativa renovada entre familias, instituciones docentes, comunidades cristianas y poderes públicos. Esa alianza debe educar en la sobriedad y el límite, en los derechos de los demás y de las generaciones futuras, en la libertad responsable, la trascendencia y el bien común”.
Resaltó el compromiso con la “fidelidad a la verdad; inversión en educación; cuidado de las relaciones y el amor a la justicia y la paz” como compromisos que “no se presentan como cuatro tareas aisladas que se adicionan a la agenda universitaria sobrecargándola […] sino como criterios para revisar lo que ya hacemos”.
Las reflexiones sobre los desafíos de la tecnología en el mundo actual continuaron al día siguiente con la organización del panel “Magnifica Humanitas: la grandeza de lo humano ante los desafíos de nuestro tiempo”. El panel se desarrolló en el campus de Santiago y Santo Domingo sobre la base de tres ejes temáticos. El primero fue “¿Qué significa ser humano? La dignidad de la persona ante la inteligencia artificial”; el segundo “A imagen de Dios: la visión bíblica de la grandeza y vulnerabilidad del ser humano” y el tercer eje “Custodiar lo humano la libertad, la responsabilidad y el bien común en la era de la inteligencia artificial”.
En el caso del campus de Santo Domingo el panel estuvo moderado por el P. Manuel Alberto Díaz y como panelistas participaron el P. Eric Wilson Cosme Tavárez, rector del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino; el P. José Alberto Tejeda Tejada, decano de Filosofía del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino y el P. Santos Miguel Monción Sosa quien es doctor en Teología Bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
El panel fue una oportunidad y un espacio de reflexión en el que se resaltó entre otros aspectos cómo la encíclica coloca en el centro la dignidad del ser humano como criterio para orientar el progreso técnico y científico y a los principios de la Doctrina social de la Iglesia como criterios fundamentales” para leer e interpretar las trasformaciones que vive el mundo en la era de la inteligencia artificial”.
Al día siguiente, se celebró la misa de acción de gracias previo a la graduación número 79 en el campus Santo Domingo. Estuvo presidida por su S.E.R. Mons. Piergiorgio Bertoldi, Nuncio Apostólico de la Santa Sede en la República Dominicana y acompañado por el Señor Rector. En su homilía invitó a los estudiantes a mirar “hacia el futuro con el corazón lleno de esperanza” y a tener “la gran ambición de la santidad, del amor y del servicio”.
El sábado 12 de septiembre fue el cierre de las actividades conmemorativas con la celebración de la LXXIX graduación del campus de Santo Domingo. En esta graduación la PUCMM entregó a la sociedad dominicana 953 profesionales, 670 de Grado y 283 de Postgrado. En la ceremonia Miguel Franjul director del periódico el Listín Diario fue reconocido como profesor honorífico de la Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes. En su disertación como orador invitado hizo un llamado a un uso ético y responsable de la tecnología y a no olvidar “que sus responsabilidades son las de ajustar y equilibrar esas maravillas tecnológicas a las necesidades humanas de la mejor manera posible […] apoyándose en una visión del mundo “que promueva la solidaridad, la creatividad, la felicidad, el amor y el respeto a las ideas y el trabajo de los demás”.
Los mensajes de estos cuatro días de celebración del 64 aniversario de la fundación de la PUCMM constituyen una reafirmación de su compromiso con la verdad y la ciencia y un aporte a las reflexiones sobre la importancia de entender que el progreso científico y los avances tecnológicos siempre deben estar al servicio de la persona y el bien de la humanidad.
