La imparcialidad de la prensa

La prensa es considerada el cuarto poder, por la influencia que pueden tener en la sociedad sus opiniones.
Las redes sociales, hasta cierto punto le han quitado ese gran poder que medios escritos, radiales y televisados tenían hace algunos años. Esto ha traído una democratización de la forma de informar que ha eliminado el monopolio a periodistas y dueños de medios, que ya no pueden controlar lo que se dice como podían tiempo atrás.

En Estado Unidos, un experimento que muchos entendían sería un fracaso, fue CNN, el primer canal de noticias las veinticuatro horas. La idea de Ted Turner fue un éxito y hoy CNN tiene la segunda mayor teleaudiencia, sólo superada por FOX.

CNN se ha convertido en el mayor crítico al gobierno del presidente Trump, perdiendo su equilibrio porque a pesar de que el gobernante norteamericano puede ser en muchos temas conflictivo, es el líder de mayor influencia a nivel mundial.

Tal es el caso del general iraní Soleimani. Falta poco para que CNN lo declare héroe mundial. Si Obama hubiese, por la razón que fuese, mandado a eliminar a este general como lo hizo con Bin Laden, CNN estaría buscando todas las excusas para justificar lo que hizo la presente administración.

Para querer demostrar lo imposible, entrevistan a una ex asesora de seguridad de la administración de Obama y esta declara que durante los años que asesoró al expresidente no existió razón para eliminar al controvertido Soleimani.

Me parece que los demócratas, en su afán por evitar la reelección de Donald Trump, luego de fracasar el juicio político, tratarán de hacer lo que sea, incluso a riesgo de la seguridad y del prestigio de la nación.

¿Cómo puede saber una persona fuera del cargo de Seguridad Nacional como cambia el panorama internacional? Es arriesgar mucho para complacer a CNN, que con preguntas dirigidas sólo buscan repuestas que le interesan al periodista y no a lo que puede corresponder los motivos por los cuales se tomó la decisión contra el general, célebre por su crueldad, hasta con los suyos.

Pero eso no sólo pasa en el país del norte. Aquí tenemos a los famosas bocinas. Unos mejores que otros, porque no podemos meterlos a todos en el mismo saco.

Está un programa de la mañana, con gente talentosa y con otras que son una expresión clara de los instintos más bajos. Hay siempre que recordar que de ese programa salió otro, que, con su parcialización, porque es clara, tiene mil veces más calidad, se puede estar de acuerdo o no con ellos, pero guardan una enorme distancia, para felicidad de nuestros oídos, de la emisora de la cual huyeron en el 2012, porque no se permitía mencionar el nombre del entonces candidato, hoy presidente Danilo Medina.

Otros rebuscan lo que cualquiera puede decir en contra de los intereses de los que le pagan, sin importar si es cierto o no, entendiendo que su dignidad está por encima de la de los demás, sin tomar en cuenta que caen tan bajo que nadie les hace caso, creyendo que como el papel lo acepta todo, dejan de ser importantes hasta para los que defienden, ya que tienen claro que cambiará de chaqueta con el ir y venir de los pesos.

Pero no podemos dejar pasar por alto los medios electrónicos. Escribía mi amigo José P. Monegro sobre los “bots” y la reacción que contra él asumieron porque escribió un artículo pidiendo cierta prudencia. Sin dudas, los “bots” son mis preferidos: si no los abres, no pasa nada. Si los borras, no pierdes a nadie . Si no le haces caso, perdieron el tiempo y la inversión. Son insaboros, incoloros e insípidos.

Lo cierto es que la prensa ha perdido su imparcialidad y hemos llegado al punto de no creer lo que leemos porque no sabemos a quién quieren perjudicar o a quién quieren beneficiar. Esto sin generalizar, porque quedan valientes que soportan tempestades y que son ejemplos de honestidad, desgraciadamente cada día son los menos.

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