Florence, Mangkhut y el cambio climático

Como si fuese un inevitable bumerán contra las 2 más grandes naciones que han emitido la mayor cantidad de gases carbónicos que están calentando al planeta Tierra, este pasado fin de semana dos poderosos huracanes estuvieron impactando simultáneamente a Estados Unidos y a China, en dos zonas totalmente opuestas del globo terráqueo, ya que cuando en Carolina del Norte, en el sureste de Estados Unidos, son las 12 del medio día, por estar de frente al Sol, en Hong Kong y en Macao, en el sureste de China, son las 12 de la media noche, por estar de espaldas al Sol, y fueron precisamente esas dos zonas del planeta Tierra, geográficamente opuestas, las que este fin de semana fueron golpeadas por dos huracanes que, como si hubiese sido una coincidencia, se movieron simultáneamente en mares opuestos para producir muertes, destrucciones y grandes inundaciones.

La comunidad científica sabe bien que China es el mayor productor de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono (CO2), y metano (CH4), porque China aporta el 25% del total contabilizado, y sabe que Estados Unidos es el segundo mayor productor de esos mismos gases, porque aporta el 18% del total global, lo que indica que entre China y Estados Unidos aportan el 43% del total de gases que contribuyen al calentamiento global; pero esa misma comunidad científica también sabe que el calentamiento global es responsable del incremento sustancial de las temperaturas de la superficie del mar, que, al estar en cada verano por encima de los 27.5 grados Celsius, incrementa la producción de vapor de agua que alimenta y fortalece a fenómenos meteorológicos convectivos que terminan convertidos en huracanes mayores, como Florence, de categoría 4, con vientos máximos sostenidos de 225 kilómetros por hora, y como Mangkhut, de categoría 5, con vientos máximos sostenidos de 285 kilómetros por hora.

Recordemos que conforme a los registros históricos térmicos que lleva la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los años 2014, 2015, 2016, 2017, y lo que va del presente año 2018, han sido los años más calurosos desde el inicio de registros en el año 1880, y recordemos que en octubre del año 2015 el huracán Patricia marcó un récord mundial al impactar la costa occidental de México, en aguas del océano Pacífico, con vientos máximos sostenidos de 325 kilómetros por hora, velocidad nunca antes vista en un huracán (aunque esa velocidad es común en tornados del centro oeste de Estados Unidos), y recordemos también que el huracán Irma, que se formó en septiembre del pasado año 2017 en aguas del océano Atlántico, alcanzó vientos máximos sostenidos de 297 kilómetros por hora, marcando un récord de velocidad para la cuenca atlántica, lo que demuestra que los dos récords de máximas velocidades de vientos huracanados, en el océano Pacífico y en el océano Atlántico, coinciden con el período de máximo calentamiento del planeta Tierra.

El pasado año 2017, los poderosos huracanes Harvey, Irma y María subieron rápidamente de tormentas tropicales a huracanes mayores de categoría 5, lo cual no es común, e impactaron territorios de Estados Unidos que sufrieron daños cercanos a los 250 mil millones de dólares, ya que el huracán Harvey golpeó e inundó a Houston, Texas, y provocó daños por 125 mil millones de dólares, días después se formó el huracán Irma que impactó a varias islas del Caribe y áreas de La Florida, provocando daños en La Florida cercanos a los 20 mil millones de dólares, y daños totales por 100 mil millones de dólares, mientras que días después de Irma vino el impacto del huracán María que provocó daños cercanos a 100 mil millones de dólares en la isla de Puerto Rico, isla que quedó prácticamente devastada, siendo el año 2017 el año en que Estados Unidos sufrió los mayores daños económicos por impactos de huracanes.

Eran 4 los ciclones que en la pasada semana se movían simultáneamente en las aguas cálidas del océano Atlántico, de los cuales uno, Florence, llegó a estar en la categoría de super tormenta que atormentaba a la población de la costa sureste de Estados Unidos, donde todavía hoy lunes se sienten los efectos dejados por los vientos y las grandes inundaciones; mientras la otra super tormenta, Mangkhut, se movía libremente en las aguas asiáticas del océano Pacífico, y atormentaba a la población de la costa sureste de China, donde todavía hoy lunes se sienten los vientos huracanados y las torrenciales lluvias, por lo que ambos grandes países deberán redoblar sus esfuerzos locales e internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pues ya es evidente que debido a los efectos directos del calentamiento global, cada año tenemos super huracanes que generan grandes destrucciones en la cuenca del océano Atlántico y en la cuenca del océano Pacífico.

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