Víctimas de la sinrazón

Los diarios, nada ajenos a la violencia contra la mujer que sufre la sociedad, dan seguimiento a esta dramática realidad con cierta angustia, porque cada día, a veces con horas de diferencia, son asaltados con la mala información del asesinato brutal de una mujer. Este sábado varias portadas centraron la atención en el número de las víctimas.

Era inevitable en medio de aquella declaración de que había descendido el número de las víctimas femeninas con relación al año anterior. Una imprudencia, porque no es una cuestión de cifras, sino un drama humano aturdidor.

La sociedad no se puede conformar con unas cifras sugerentes de que han caído tantas menos. Es que por una sin razón mueran las mujeres. Es un serio problema que no alcanzamos a identificar con propiedad, y en consecuencia a trabajar en las soluciones, en las causas que generan tanta agresividad e intolerancia de los hombres hacia las mujeres.

La ministra de la Mujer declaró a este diario que “en el sistema de prevención nos falta educar en igualdad en las escuelas, que la educación es fundamental para crear una nueva conducta de hombres y mujeres, que una nueva agenda de paz, implica que los actores tengan la conciencia de lo que es el respeto, la dignidad humana, y cómo conciliar el mundo del poder, porque en definitiva los feminicidios pasan porque el hombre se resiste a que la mujer tome la decisión de dejarlo. Las mujeres hoy en el mundo pagamos con nuestras vidas la capacidad de dejar de amar, el hombre mata a la mujer que ya no lo quiere, que decide dejar una relación, en pleno siglo XXI el hombre dominicano y el hombre en el mundo no ha entendido que así como una mujer tiene la capacidad de amar, deja de hacerlo”.

Muy acertadas sus palabras, y habría que agregar que esos valores a transmitir en las escuelas, necesariamente deben ser incorporados al núcleo familiar.

En noviembre, el mes en que cada año precisamente se reafirman los valores de no violencia contra la mujer, es lamentable cómo se incrementan las agresiones con saldos fatales que todos lamentamos.

Es necesario insistir en las causas y ver cómo superamos ese lastre.

Posted in Edición Impresa, Editorial, Opiniones

Más de edicion-impresa

Más leídas de edicion-impresa

Las Más leídas