PUBLICIDAD X
CONTINUAR A ELCARIBE.COM.DO

Gloria Ceballos entró a trabajar como directora de Meteorología en el año 2005, hace 17 años

Desde pequeña, Gloria Ceballos siempre supo que sería ingeniera. Cuando terminó el bachillerato se inscribió en la carrera en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), pero luego comenzó a trabajar en Meteorología, gracias a la recomendación del esposo de una tía y a partir de ahí inició su carrera en la institución.

Gloria Ceballos, primera mujer en dirigir Onamet

“Desde el bachillerato decía que iba a ser ingeniera, también entendía que me tenía que formar como profesional, ya que éramos una familia de escasos recursos”, indicó Ceballos, quien se ha convertido en la primera mujer en dirigir la ONAMET desde que existe el cargo en 1915.

  1. Niñez en Villa María
    Mi mamá y mi papá son del Cibao, ella de Río Verde, La Vega y él de Licey Al Medio, Santiago. Me considero cibaeña, a pesar de que cuando se casaron vinieron a vivir a Santo Domingo, al sector de Villa María a finales de los 60. Soy una nata de ese sector. Soy de una familia numerosa, Mamá tuvo doce partos, pero nos criamos solo seis, cuatro mujeres y dos hombres, los demás fallecieron pequeñitos. Mi hermano mayor que fue de los que murió se llamaba Bienvenido, me contó mi mamá que cuando nací cuatro años después él fallecer, ella entendía que había reencarnado en mí porque me parecía mucho, entonces quiso que llevara su nombre, me puso Gloria María Bienvenida. En Villa María, específicamente en la calle Federico Velásquez me crié y pasé una niñez extraordinaria, jugábamos pelota, al pañuelo, al jarrito, a las escondidas, al que para batea… Todos esos juegos los jugábamos, no nos importaba que nos dijeran marimachos”.
  2. Vacaciones extraordinarias
    Siempre que terminaba el año escolar nos mandaban a mi hermana mayor y a mí a Río Verde, donde los abuelos maternos, un campo extraordinario con mucho verdor, frutos, vacas, gallinas, disfrutábamos de la naturaleza de una manera extraordinaria. Teníamos muchas amiguitas y amiguitos que al igual que nosotras, esperaban con ansiedad esos días de verano. Nosotras los acompañábamos al río a lavar la ropa, todas esas vivencias me hicieron adquirir una personalidad noble, pero entiendo también que la crianza de mis padres fue fundamental, una formación en valores, siempre atendiendo a las buenas costumbres”. 

  1. Estudiantes secuestrados
    Cursé la secundaria en el Liceo Juan Pablo Duarte, entré en 1971. En ese tiempo estaba muy caliente la situación política, era en pleno periodo de Balaguer y había muchas movilizaciones en la UASD, también en el liceo los muchachos se movilizaban. Allá me comenzó a gustar lo que era la nueva canción, soy muy fanática de los artistas de la nueva trova cubana, de Silvio Rodríguez, sobre todo de Joan Manuel Serrat. Recuerdo que en el 75, mi último año en el liceo, teníamos una reunión para hablar de la graduación, fue un 4 de abril, era el aniversario del asesinato de Sagrario Díaz y había un acto para conmemorarlo. Resulta que la Policía ya tenía en la mira al Juan Pablo Duarte, si los alumnos salían a las calles a movilizarse lo iban a ocupar. Ese día se cumplió esa amenaza, hubo movilización en el seno del pueblo, la policía ocupó el liceo porque los estudiantes se movilizaron afuera del liceo, mis compañeros y yo estábamos adentro de la dirección, la Policía decía que ahí no había nadie, estábamos prácticamente secuestrados. Por suerte uno de los muchachos tenía el teléfono del director y le explicó la situación que teníamos. Nos sacaron del plantel como a las ocho de la noche gracias a una comisión que formó monseñor Polanco Brito. Se reunieron con el director de Educación Intermedia de la entonces Secretaria de Educación, también intervino el director de un periódico para que nos dejaran salir”.
  2. De ingeniera a meteoróloga
    Entré a estudiar Ingeniería Civil en la UASD a principios del 76, porque siempre tuve mucha facilidad para las matemáticas. Desde que estaba en el bachillerato decía que iba a ser ingeniera, me gustaba construir, reparar cosas. Desde que estaba en el bachillerato los vecinos me decían la ingeniera, como que esa era la actitud que tenía. Recuerdo que en la Facultad de Ingeniería, de 80 estudiantes tal vez siete éramos mujeres, el resto eran hombres. Luego,  en 1978 hubo un cambio de gobierno y el esposo de una tía, Fermín Estévez me preguntó si quería trabajar en Meteorología, que en ese entonces era un departamento de Agricultura. Él había adquirido una posición allá que le permitía recomendar a alguien y me recomendó, entonces entré como auxiliar Calculista”.
  3. Trabajo y estudios
    Cuando entré a trabajar en Meteorología, eso generó un cambio en mí, pues como estudiaba en la universidad en la mañana, tuve que cambiar todas las materias para la tanda de la noche. Ahí me desconecté un poco de mi grupo con el que había entrado a la universidad, ya no eran los mismos compañeros, eso también generó en mí cierta pena, porque ya no seguía como una muchachita que se juntaba con sus compañeros para dialogar, hacer los trabajos juntos, sino que hubo una desconexión.
  4. Gran oportunidad
    En Meteorología, a finales del 78 ofrecieron un curso de meteorología, la promesa era que la mejor o el mejor estudiante lo iban a premiar con una beca en España para seguir los estudios, la ofrecía el Ministerio de Relaciones Exteriores de España. Recuerdo que me empeñé mucho en ser la mejor estudiante, y lo logré. En el 79, paralelamente haciendo el curso fue el Huracán David, ese fenómeno atmosférico fue el antes y el después, como trabajaba en Meteorología me tocó vivirlo desde que se formó hasta la manera en que nos afectó. El profesor de la materia Meteorología Tropical nos había informado sobre ese fenómeno saliendo de África, nos dijo que les diéramos seguimiento, hiciéramos un seminario y que ese iba a ser el trabajo final. Empezamos a darle seguimiento, como desarrollaba su trayectoria, si ya había alcanzado la categoría de tormenta, si su paso afectaría el territorio nacional… El profesor no era un vidente para saber que esa tormenta se convertiría en un huracán de esa magnitud, entonces cuando David azotó el territorio nacional estábamos en Meteorología dando seguimiento, leyendo el barómetro a ver qué tanto descendía la presión barométrica, a qué dirección soplaba el viento, todo eso nos tocó. Para entonces no habían tantas herramientas satelitales como hay ahora, que se puede observar cómo el fenómeno va avanzando. Todo eso influyó para que me apasionara por la meteorología. Cuando regresé de mis estudios en España me integré a Meteorología como Pronosticadora, también volví a la UASD a seguir la carrera de ingeniería”.
  5. Otra entrada
    A finales del 88, ya quería ganar más dinero como dice el refrán, entonces empecé a trabajar en la Corporación de Acueducto y Alcantarillado en el área de Hidráulica, también me ofrecieron dar clases en la UNPHU, siendo profesora adjunta, dando todas las matemáticas. Ahí estuve hasta 2005 cuando entré a trabajar de nuevo Meteorología como directora, en el puesto tengo ya 17 años. Entré con el propósito de mejorar todo lo que había dejado cuando salí de la institución y de crear el relevo generacional, comenzar a formar jóvenes que tuviesen conocimiento de informática y de inglés que es una herramienta fundamental en la carrera de meteorología. Hay unos jóvenes profesionales de meteorología con muy buena dicción y preparación en los medios de comunicación haciendo un trabajo excepcional y eso me llena de orgullo porque entiendo que es un producto que lo hemos ido preparando”.
  1. Hechos que marcan
    La Tormenta Noel me marcó mucho, eso fue a finales de octubre de 2007. Ocurrió un fin de semana, formó un sistema de baja presión muy cerca del noreste de Puerto Rico, había una baja presión que iba a dejar lluvias el fin de semana, estaba muy pendiente de la situación. Recuerdo que para entonces se jugaba la Serie Mundial de Béisbol, el equipo de Boston, la gente estaba muy a la expectativa de ese juego y de David Ortiz, y además no había cómo ese interés de parte de la población en atender a la información meteorológica como hemos generado en los últimos años. Nosotros hicimos la rutina, pusimos la información en nuestro boletín de que habría lluvia fuerte en el fin de semana y pasamos la información a los medios que lo solicitaron. Recuerdo que ese fenómeno avanzó rápidamente y cuando ya estaba al sur de Haití, se convirtió en la tormenta el sábado 27 de octubre a las 11:30 de la noche”.
  2. Como una película
    El paso de la Tormenta Noel la tengo como una película en mi cabeza, puedo narrar todos los hechos que ocurrieron punto por punto. Como pronóstico nuestro teníamos que informar, pero no hacer los boletines específicos de un aviso de tormenta para nosotros, sino que íbamos a tener los efectos de ese sistema que estaba pasando por Haití. Llovió como el diluvio universal domingo y lunes. Del lado nuestro dejó acumulados de lluvia superior a lo que ocurre en un año, toda la región del suroeste de Azua, Barahona, Pedernales, Jimaní, Provincia Independencia, Peravia, San Cristóbal las lluvias fueron extraordinarias y en el Gran Santo Domingo y vinieron las inundaciones. El lunes 29 en la mañana llovía intensamente, recuerdo que los medios de comunicación y los analistas decían que Meteorología no había dicho que esa tormenta iba a pasar y que nos agarró desprevenidos, como dicen asando batatas, cuando en realidad nosotros habíamos aplicado todos los protocolos que nos correspondían técnicamente, recuerdo que hubo diputados que sugirieron que a mí se me interpelara”. 
  3. Interpelación

Cuando comenzó a aparecer información de que en Villa Altagracia se habían ahogado personas por los desastres, querían echarme la culpa, como si yo los hubiera provocado. Eso me generó como una depresión, lloraba, me decía a mí misma que nosotros hicimos lo que teníamos que hacer. Ahí vino la interpelación, las preguntas, entonces preparé toda la información que tenía, fui a los medios escritos, radiales y televisivos a explicar con las pruebas en las manos lo que habíamos hecho. A pesar de eso dijeron que me iban a interpelar y les dije que estaba en la mejor disposición para explicarles. Esa situación me marcó, en ese tiempo, Meteorología no tenía como ese engranaje de un equipo de periodistas, de un departamento de prensa bien conformado, por eso en los últimos años siempre estoy yo dando las declaraciones, toda la información, a partir de ahí me convertí en mi propia relacionadora pública en Meteorología”.

El grupo de los 14

“Después de un tiempo de llegar de España me casé, había dejado a mi novio aquí y ya él quería que nos casáramos, eso fue en agosto del 82. Mi esposo, Rafael Ruiz también es ingeniero civil también, nos conocimos cuando estábamos estdiando ingeniería. Tenemos tres hijos, comencé a parir a los 25 años, pasé tres años teniendo a mis hijos de manera de corrido como dicen para que crecieran juntos y de manera simultánea a educarlos.

A ellos los he criado con los mismos valores que me inculcaron mis padres. Me integré de lleno a su educación, a pertenecer a la asociación de padres, agradezco mucho a los salesianos que me ayudaron en el Oratorio María Auxiliadora (OMA), en Madre Masarelo y en ITESA, son unos profesionales extraordinarios, además me han dado seis nietos, ese es el mayor regalo que tengo. Mi mayor satisfacción es cuando nos reunimos los sábados, nos denominamos El Grupo de los 14, mi esposo y yo, mis tres hijos, sus respectivas esposas y esposo y mis seis nietos. Vivo maravillada con esa situación”.

Nacimiento
Cuando nací, cuatro años después fallecer mi hermano mayor Bienvenido, mi mamá entendía que él había reencarnado en mi porque me parecía mucho, entonces me puso Gloria María Bienvenida.

Felicidad
Mi mayor satisfacción es cuando nos reunimos los sábados, nos denominamos El Grupo de los 14, mi esposo y yo, mis tres hijos, sus respectivos esposo y esposas y mis seis nietos. Vivo maravillada con esa situación”.

Recuerdos
En las vacaciones nos mandaban a mi hermana mayor y a mí a Río Verde, donde los abuelos maternos, un campo extraordinario con mucho verdor”.

Estudios
Cursé la secundaria en el Liceo Juan Pablo Duarte, estábamos en pleno período de Balaguer y había muchas movilizaciones en la UASD”.

Pluriempleo
A finales del 88, como quiería ganar más dinero entré a trabajar en la Corporación de Acueducto y Alcantarillado y también a dar clases en la UNPHU”.

Matrimonio
Después de llegar de España me casé con mi novio Rafael Ruiz en agosto del 82, lo había dejado aquí y cuando regresé quería que nos casáramos”.

agency orquidea

Más contenido por María E. Pérez