«Pepe», de Nelson Carlos De los Santos ha irrumpido en la Selección Oficial de la Berlinale. Confirma que estamos ante el mas arriesgado e interesante director de cine dominicano.

Hace tiempo no hago crítica de cine, sobre todo a películas dominicanas. Como estoy produciendo, no me parece ético. Sin embargo, voy a violar mi palabra de no hacerlo.

Anoche pude ver la nueva película dominicana. Es la primera vez en la historia que una película nuestra llega tan lejos.

Antes estuvo “La Fiera y la Fiesta”, de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas, en la sección Panorama, de la Berlinale en 2019. Y el documental «Ramona», de Victoria Linares Villega en la sección Generation.

Pero esto de la Selección Oficial es como llegar a Marte.

En el fotocall de la Berlinale, ayer martes 20 de febrero (Captura de pantalla)

“Pepe” es una película disrruptiva que estremece las estructuras y las formas de narrar tradicionales del cine. Y lo hace sin que deje de ser tan lineal como lleno de trampas. Tan quimérico como espectáculo. Sólo que es intensamente inmersivo. Esto gracias a la cantidad de capas de sonido que propone.

Y también a la fotografía de esencia antropológica pero a la vez innovadora. Roza de pasada el fenómeno de Escobar, pero solo para aportar contexto.

Hurga en el colonialismo, a través del viaje de los hipopótamos traídos por el narcotraficante a Colombia, desde Sudáfrica. Indaga en la levedad del mundo desde la mirada plúmbea del animal que por momentos se convierte en narrador.

Esa levedad plomiza y su voluptuosidad narrativa, existen gracias al virtuosismo desde la sola idea hasta su realización.

En «Pepe»la imagen con cortes en blanco o negro, forman parte del discurso que arma Nelson Carlos de los Santos, o el mismísimo fantasma de «Pepe».

Discurso armado con secuencias arriesgadas, como la de plano cenital o semicenital que se arroja desde una altura de algunos cientos de metros y se zambulle en el Magdalena, bajo el agua. Una toma deudora de Lubezky ¿O de Urusevsky?

El uso inteligente del animado, del documental, de la cámara fija. Rodar una sola escena por tiempos dilatados. Todo forma parte de la estética de Nelson (puesta en práctica en todo su esplendor en Cocote). La creación de sonidos que uno pude imaginar como son percibidos por un animal que puede permanecer hasta 15 minutos bajo el agua.

Todo, todo, apunta a una película difícil de catalogar e incluso evaluar.

Una película que provoca su estudio, su bisección. No solo por lo que cuenta, sino por su estructura fílmica, por su concepto de producción, por su trabajo creativo artesanal.

La nueva película de Nelson Carlos de los Santos está llena de signos. Se ponen de relieve a través de las líneas que parten del argumento central.

Muchos buscarán en “Pepe” el nacionalismo pacato.

“Pepe” es una película con vocación universal, que va más allá de los intereses de las nacionalidades.

Es una película que va más allá incluso de la reflexión del colonialismo.

Se convierte en un documento de la resiliencia, de la capacidad para la sobrevivencia, de la existencia misma.

Narrar de manera muy sucinta y metafórica la historia de la esclavitud y de los cimarrones.

«Pepe» es un acto de poesía que recuerda a la poeta Georgina Herrera, nieta de cimarrones. Ella escribió: “Los poetas / hacemos democracia con la intimidad”.

ficha técnica

Título: «Pepe»

Director, guionista: Nelson Carlos De Los Santos Arias

Productores: Tanya Valette y Pablo Lozano

Coproducción: República Dominicana, Namibia, Alemania y Francia

Estreno mundial: en el 74º Festival Internacional de Cine de Berlín el 20 de febrero, donde compitió por el Oso de Oro.

Sinopsis

Un joven hipopótamo, conocido con el nombre de Pepe, que le dieron los medios colombianos, fue asesinado en la selva de Colombia, pero regresa en forma de fantasma. Es la voz de un hipopótamo, o eso dice. No tiene sentido del tiempo, sólo de un pasado que lo atormenta. «¿Ese ruido es mío? ¿Qué es esto que uso para hacerlo?» El animal está seguro de una cosa: ya no está vivo. Fue el primero y el último de su tipo asesinado en América. Nos vemos arrastrados a un mundo de muchos cuentos, cada uno de los cuales contiene más cuentos. Con seriedad y humor, honestidad y engaño, imágenes y sonidos transmiten el discurso poderoso de lugares donde criaturas como Pepe perecieron sin comprender nunca su verdadera situación.

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