Una historia de la música, vista a través del piano

El texto es una síntesis de un capítulo del libro en proceso de construcción sobre la historia de la música, cuyo autor es el abajo firmante.

El primer piano de cola que existió, fue creado por Henry Steinway en 1836. Hará pronto 190 años. Fue fabricado en la cocina de su casa en la ciudad de Seesen (ahora una localidad de apenas 19 mil almas), en Goslar, Baja Sajonia, Alemania.

Steinway había nacido el 17 de febrero de 1797 en Wolfshagen im Harz, en el Principado de Brunswick-Wolfenbüttel con el nombre Heinrich Engelhard Steinweg. Se desconoce si en su familia había músicos. Lo real es que su infancia fue realmente dura. Y siendo muy jovencito con apenas 15 años, se quedó solo en el mundo, pues toda su familia (sus padres y hermanos) fallecieron trágicamente, cuando una tarde les sorprendió una tormenta eléctrica y un rayo los mató a todos, excepto a él. Así que a los 15 años comenzó a trabajar carpintería para sobrevivir. Pasado un tiempo aprendió a construir (también a tocarlos) órganos en la ciudad de Goslar. Oculto en la cocina de su casa comenzó a construir clandestinamente instrumentos musicales.

El futuro constructor de pianos luchó en la batalla de Waterloo (1815) contra las tropas de Napoleón, a las que derrotaron los ingleses, los belgas y los alemanes, estos últimos compuestos por el ejército prusiano del mariscal von Blücher, del que fue parte. Al regreso, pudo tener más libertades para construir instrumentos, y en 1835 abrió su negocio de pianos en Brunswick donde fabricó el primer piano rectangular, que presentó a su novia Juliane el día de su boda.

En 1836 fabricó su primer piano de cola en la cocina de su casa en la ciudad de Seesen, llamado más tarde el “piano cocina” y que ahora se exhibe en el Museo Metropolitano de Arte de la ciudad.Este instrumento impulsó su carrera como fabricante de pianos, y forjador de un orgulloso legado familiar que perdura hasta nuestros días.

El inestable clima político en Alemania, hizo a Steinweg abandonar el país y emigrar a Nueva York en 1851 con cuatro de sus hijos, no sin antes ceder la empresa a su hijo mayor Theodor Steinweg.

Ya en Nueva York, anglicanizó su nombre como Henry E. Steinway, donde trabajaron para otras empresas de piano, hasta que crearon su propia compañía Steinway & Sons en 1853. Henry murió en Nueva York el 7 de febrero de 1871, a los 74 años.

La escala de cuerdas superpuestas en un piano cuadrado le había valido a la marca un primer premio en la Feria Industrial de Nueva York de 1855.

Veinticinco años después se fundó Steinway Village en Astoria, Queens, Nueva York, con una nueva fábrica con sus propias fundiciones, servicios y viviendas para los empleados. En abril de 2005, la fábrica Steinway de Hamburgo celebró su 125º aniversario, donde tocó Lang Lang. Allí se presentó la edición limitada del piano Steinway Art-Case del 125º aniversario, obra del diseñador Conde Albrecht Goertz.

Muchos de los grandes pianistas han expresado su preferencia por el piano New York o el Hamburgo. Vladimir Horowitz, Arthur Rubinstein, Serguei Rajmáninov (tenía 4). Entre los pianos creados por la marca el modelo D es el piano por excelencia de conciertos, y su precio está calculado entre 170 mil a 220 mil dólares.

El piano del Teatro Nacional

El gran piano modelo D de Steinway & Sons con que cuenta actualmente el Teatro Nacional Eduardo Brito fue una donación realizada por E. León Jimenes en 2023. El instrumento fue seleccionado por el aclamado pianista ruso Daniil Trifonov, -casado con una joven dominicana-, que viajó a la fábrica ubicada en Astoria, Nueva York y eligió especialmente para la República Dominicana el piano adquirido por un monto superior a los 200 mil dólares.

El modelo D de Hamburgo

El gran pianista cubano Chucho Valdés, quien nació arrullado por el sonido de un piano, era hijo del gran pianista Bebo Valdés. Por cierto, creador junto con el contrabajista Cachao, del ritmo que lleva por nombre mambo (nada que ver con el de Omega).

Hace poco, Chucho Valdés contó a un periodista catalán la siguiente historia. “Mi papá, cuando él estaba un poquito malito así, me dio ‘Chucho, tú has trabajado mucho, y mi sueño es que tú hubieses tenido un piano Steinway & Sons, modelo D de Hamburgo. Poco tiempo después papá fallece. Y le digo a Lorena, mi esposa: ‘¿Sabes una cosa? Yo nunca complací a mi papá en tener ese piano’. Así que salimos a buscar un piano. Hay muchas casas que venden pianos. Y fuimos a una casa que está ahí cerca de Benalmádena. Y había 10 pianos iguales. El mismo modelo, la misma marca, el mismo piano pero había 10”, narró el legendario jazzista.

“Pruebo uno -siguió narrando- y dije ¡Qué bueno!; dos, tres, cuatro, cinco, seis, sete, ocho, nueve y diez”. Probó uno por uno de aquellos pianos modelo D de Hamburgo. “De los diez, le dije a Carlos -quien vende los pianos ahí mismo todavía-: ‘mira, yo quiero este piano’. Entonces me vuelvo a sentar, empiezo a probarlo. Y ese piano él nunca le había levantado la tapa. Y entonces estoy tocando, y él se empieza a poner blanco, comienza a temblar así. Y le pregunto ‘¿qué pasa Carlos?’. Dice, ‘Chucho, ven, mira esto, mira esto’, temblando así’” contó. “Cuando voy y doy la vuelta, el pienso está firmado por… Bebo Valdés. Se me erizaron todos los pelos. Y dije: “Mira, Yo quiero este piano mañana en mi casa ¡ya!”.

Posted in A & E, Gente

Más de gente

Más leídas de gente

Las Más leídas